Por @Alvy — 5 de Agosto de 2026

El Manifiesto offpunk son una serie de principios que reivindican la no dependencia de la tecnología y de la conexión permanente

El Manifiesto Offpunk, firmado por Arlon de Serra Grande y Lionel Dricot, se une a la larga lista de manifiestos tecnológicos, del ciberespacio y científicos a los que conviene al menos echar un vistazo. En este caso se plantea que la auténtica rebeldía tecnológica del siglo XXI no consiste en «más tecnología», sino en poder vivir sin depender permanentemente de ella.

Su tesis principal se resume en un lema: «La revolución no será digitalizada», parafraseando a otro clásico, «La revolución no será televisada», que a mi me sonaba a algo estilo MacLuhan, pero en realidad proviene de una canción protesta de 1971.

En el texto se explican muchas de esas sensaciones cotidianas que tenemos hoy en día: que la hiperconectividad es inevitable y cada vez necesitamos más tecnología… aunque por otro lado hay mucha gente recuperando tecnologías consideradas obsoletas: tontófonos, cámaras analógicas, reproductores de casetes y vinilos, máquinas de escribir, periódicos en papel e incluso el MiniDisc, que murió a manos del MP3.

Como ejemplos de «actitudes offpunk» mencionan:

  • Usar teléfonos básicos (tontófonos) no dependientes de tantas apps.
  • Recuperar reproductores MP3, discos, vinilos o casetes.
  • Instalar Linux o ROMs alternativas para alargar la vida útil de PCs y otros dispositivos.
  • Abandonar las redes sociales comerciales.
  • Resistirse a la sustitución completa de los procesos analógicos.
  • Usar dinero en efectivo, soportes analógicos, almacenamiento local en discos duros o memorias USB y protocolos alternativos como Tor, el Protocolo Gemini, XMPP o incluso mensajería por Bluetooth en vez de por internet.

Algunas son más obvias que otras, pero supongo que todo depende del nivel de compromiso (o radicalización, o conspiranoia o politización) de cada cual. Como hechos ciertos actuales se mencionan diversos problemas técnicos y caídas gigantescas que han afectado a redes bancarias y otros sitemas, la censura en redes sociales o los fallos puntuales de «nubes» como las de Amazon y Cloudflare.

Foto (CC) Maysam Yabandeh @ Pixnio.

Los autores aclaran que ser o tener actitud offpunk no significa rechazar toda tecnología ni volver al pasado, sino más bien evitar depender exclusivamente de plataformas y servicios digitales, manteniendo siempre alternativas analógicas o descentralizadas. No es nostalgia, ni tecnofobia, ni un movimiento contra Internet; es más bien una postura a favor de la soberanía tecnológica, la autogestión y la posibilidad de vivir sin conexión permanente.

La conclusión: que mientras sean las grandes empresas las que concentren el control tecnológico, exista una vigilancia masiva a diversos niveles, se recopilen sistemáticamente datos y haya una digitalización obligatoria de la sociedad (algo que fastidia especialmente a los mayores) debería existir un derecho irrenunciable a vivir también fuera del mundo digital y, sobre todo, a no tener que estar constantemente conectados.

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Foto (CC) Maysam Yabandeh @ Pixnio.

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