Por Nacho Palou — 6 de Julio de 2015

O, al menos, no sólo.

En The Verge, These are the projects Elon Musk is funding to prevent killer AI,

Elon Musk [el hombre detrás de los coches eléctricos Tesla y de SpaceX, entre otros proyectos] ha hecho una donación al Future of Life Institute para financiar investigaciones dedicadas a que la inteligencia artificial resulte «saludable y beneficiosa» para la Humanidad —esto es, para que el asunto no acabe como en Terminator— (...) incluyendo que la inteligencia artificial aprenda lo que los humanos quieren de ella, armonizando los intereses de los robots con nuestros intereses y manteniéndo la inteligencia artificial bajo control.

Aunque la noticia sobre la donación de Musk en realidad es de hace un par de meses (en ¿Debemos preocuparnos por la inteligencia artificial?) lo cierto es después de leer ese párrafo uno no puede evitar pensar que cualquier intento en ese sentido, en el de mantener bajo control la inteligencia artificial, tiene todas las papeletas para fracasar y resultar en todo lo contrario. Y todo por culpa de la ciencia ficción.

Al fin y al cabo llevamos años y años de películas y de relatos de ficción en el que sucede, precisamente, todo eso que no debería suceder.

Es verdad que el MundoReal™ no es una película, pero también es verdad que ese temor existe: en nuestra encuesta de andar por casa de las más de 1800 personas que participaron prácticamente la mitad, el 49 por ciento, respondieron que sí les preocupaba la inteligencia artificial.

Bill Gates no entiende que haya gente a la que no le preocupe un asunto que sí preocupa a Stephen Hawking o Steve Wozniak, entre otras personalidades reconocidas.

Manifestar esa preocupación por el desarrollo de la inteligencia artificial no es muy distinto a la reacción humana que ha ido pareja al desarrollo de la tecnología, especialmente a partir de la Revolución Industrial por lo significativo y extenso de su impacto; al fin y al cabo ésta supuso «el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico».

También manifestar esa preocupación es sano porque motiva tomar medidas al respecto incluso aunque no se piense necesariamente en términos de «máquinas que exterminan a la humanidad», sino sólo en la necesidad de asegurar que la inteligencia artificial se desarrolle en armonía con la humanidad desde un punto de vista menos fantasioso y puramente realista,

El instituto [Future of Life] piensa en preocupaciones más prácticas como la forma en que la inteligencia artificial puede impactar en la economía, evitando el aumento de la desigualdad y la destrucción de puestos de trabajo. También trabaja en dilucidar cómo la inteligencia artificial debe manejar dilemas éticos como el que supone computar distintas opciones ante la inminencia de un accidente.

Y ahora, si me perdonáis, me voy al cine a ver Terminator: Génesis.

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