Por @Wicho — 23 de Mayo de 2021

Aún no se saben todos los detalles pero al parecer Bielorrusia ha obligado a un vuelo de Ryanair que iba de Atenas (Grecia) a Vilna (Lituania) a desviarse y a aterrizar en Minsk con el objeto de detener al periodista opositor Román Protasévich. Protasévich, que dirigió el canal de Telegram Nexta –muy crítico con el presidente Alexánder Lukashenko y por ende con su gobierno– y jugó un papel muy importante en la organización de las protestas tras las últimas elecciones se enfrenta a una pena de cárcel de 12 a 15 años.

Se dice que un caza Mig 21 ha obligado a desviarse al avión; se dice también que operativos de la KGB –la Agencia de Seguridad del Estado de la República de Bielorrusia que sí, tiene como siglas KGB– iban a bordo del vuelo y obligaron a la tripulación a desviarse; y se dice también que una falsa amenaza de bomba obligó a la tripulación a desviarse a Minsk. Aunque esto último tiene muy poco sentido, ya que el avión estaba más cerca de Vilna que de Minsk cuando se desvió. Claro que tampoco parece fácil, con todas las medidas de seguridad post 11S que se aplican a bordo, que consiguieran secuestrar el avión desde dentro.

Es un caso que sin duda dará mucho que hablar; para empezar porque ya hay quien lo está equiparando a un acto de piratería aérea. Y es que si un caza lo ha obligado a aterrizar Bielorrusia ha violado claramente la primera libertad del aire; si han secuestrado el vuelo desde dentro, pues… eso, es un secuestro.

Tras algo menos de cinco horas en tierra durante las que el avión fue inspeccionado para comprobar la existencia del supuesto artefacto explosivo el vuelo 4978 de Ryanair volvía a despegar rumbo a Vilna, dónde aterrizaba a las 21:31 locales, unas seis horas y medio después de lo previsto.

Pero al parecer dos personas con nacionalidad bielorrusa –es de suponer que Protasévich y su novia– y cuatro personas con nacionalidad rusa ya no iban a bordo cuando el avión llegó a destino.

En ese vuelo iban también personas de al menos Alemania, Austria, Bielorrusia, Bélgica, Bulgaria, Chipre, España, Francia, Georgia, Grecia, Lituania, Polonia, Rumanía y Siria. Además el avión pertenece a una aerolínea europea y volaba entre dos ciudades europeas. Y para complicar un poco más las cosas está matriculado en Polonia. Así que se están exigiendo responsabilidades al gobierno bielorruso desde muchas partes. Otra cosa será que eso sirva para algo o no.

Lo que ha hecho Bielorrusia es, desde luego, escandaloso. Pero no hay que olvidar que en 2013 varios países europeos cerraron su espacio aéreo al paso del avión de Evo Morales, entonces presidente de Bolivia, ante la sospecha de que pudiera ir a bordo Edward Snowden en lo que fue un acto de dudosa legalidad.

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