Por @Wicho — 24 de Junio de 2020

Pagina 14 del informe - AAIB PakistánLa Junta de Investigación de Accidentes de Aeronaves (Aircraft Accident Investigation Board, AAIB) de Pakistán acaba de publicar su informe preliminar [PDF] sobre el accidente del vuelo 8303 de Pakistan International Airlines (PIA) en Karachi ocurrido el 22 de mayo de 2020.

Como es la norma en los informes preliminares no trata de establecer las causas del accidente sino que se limita a establecer los hechos conocidos y probados hasta ahora. Empieza con una descripción del accidente:

A las 14:35 horas [locales] el avión realizó una aproximación ILS a la pista 25L y tomó tierra sin tren de aterrizaje, apoyándose en los motores. Ambos motores rozaron la pista a alta velocidad. La tripulación de inició una maniobra de aterrizaje frustrado e informó al control de aproximación de Karachi de que tenían la intención de hacer una segunda aproximación. Unos cuatro minutos más tarde, durante el tramo de viento en popa, a una altitud de unos 2.000 pies [unos 600 metros], la tripulación declaró una emergencia y que ambos motores habían fallado. La aeronave comenzó a perder altitud. Se estrelló en una zona poblada, a unos 1.340 metros de la pista 25L. Inmediatamente después del impacto se inició un incendio. De las 99 almas a bordo, 97 resultaron mortalmente heridas y 2 pasajeros sobrevivieron. En tierra, 4 personas resultaron heridas y una de ellas, según se informa, falleció más tarde en un hospital.

Luego indica que la meteorología en origen, ruta y destino era adecuada para el vuelo. Y que el avión permaneció en tierra durante 46 días (del 22 de marzo al 6 de mayo de 2020) durante la cuarentena por la Covid-19. La AAIB está inspeccionando los registros de mantenimiento para comprobar que el mantenimiento fue correcto. Pero todo indica, incluyendo los datos de las cajas negras, que en el día del accidente el avión estaba funcionando con normalidad y que estaba en perfectas condiciones para el vuelo.

Sin embargo la tripulación de vuelo no parece haber seguido los procedimientos adecuadamente durante la mayor parte del vuelo ni en lo que se refiere a la terminología usada ni en la gestión de recursos de cabina (CRM).

Esto siguió durante la aproximación al aeropuerto de Karachi en la que el avión iba demasiado alto desde el principio. Así que la tripulación desactivó el piloto automático y activó el modo de descenso libre en la unidad de control de vuelo (FCU), la botonera que hay bajo la visera del panel de instrumentos que hay frente a los pilotos. Desde el control de aproximación les preguntaron si estaban a una distancia y altura en la que se sintieran cómodos para hacer la aproximación y se les aconsejó hacer una órbita para estabilizar la aproximación y perder la altura sobrante. La tripulación hizo caso omiso de ese consejo y a una altura de 2.200 metros y a una distancia de 19,5 kilómetros de la pista bajó el tren de aterrizaje.

Después de eso control de aproximación les sugirió dos veces que abortaran la aproximación y una más que se lo pensaran. Pero la tripulación siguió con la aproximación. Aunque a 530 metros de altura y unos 900 metros de la pista retrajo el tren de aterrizaje y los aerofrenos, lo que provocó que saltaran una serie de alarmas.

En cualquier caso el avión siguió descendiendo sin que desde el control del aeropuerto, que dio la autorización final del aterrizaje, se dieran cuenta de que lo hacía sin el tren de aterrizaje desplegado.

A 150 metros de altura los datos de la caja negra indican que el avión iba bajando a 610 metros por minuto y con el tren de aterrizaje recogido. La tripulación ignoró todas las alertas que estaban sonando y aterrizó sobre los motores, que resultaron dañados. La tripulación aplicó entonces el empuje inverso en los dos motores y empezó a frenar. En el control del aeropuerto vieron como pasaba esto pero en lugar de comunicárselo a la tripulación se lo comunicaron al control de aproximación, ya que las comunicaciones por radio no habían sido transferidas del control de aproximación al del aeropuerto. El control de aproximación no pasó a la tripulación de que estaban aterrizando sobre los motores.

En ese momento la tripulación decidió ejecutar un motor y al aire. Según datos de la caja negra también en ese momento accionó brevemente la palanca para extender el tren de aterrizaje aunque luego la volvió a colocar en la posición de tren arriba.

Su intención, tal y como comunicaron, era rodear el aeropuerto y hacer otro intento de aterrizaje en la misma pista. Pero poco después de levantar el vuelo ambos motores dejaron de funcionar. Desplegaron entonces la turbina accionada por aire que proporciona potencia a los sistemas críticos pero nunca consiguieron alcanzar la altura necesaria.

Lugar del impacto – AAIB
Lugar del impacto. El avión volaba de izquierda a derecha en esta imagen – AAIB

El avión se estrelló a unos 1.340 metros de la pista. El análisis de los restos indica que ninguno de los motores producía potencia en el momento del impacto y que el tren había sido extendido utilizando el procedimiento normal, lo que indica que funcionaba correctamente.

Queda ahora terminar el análisis de los datos de las cajas negras y de los restos del avión. Una primera inspección ha permitido determinar, por ejemplo, por qué falló el motor derecho, aunque aún no está claro por qué lo hizo el izquierdo. Habrá que analizar también, entre otras cosas, las acciones de los controladores tanto de aproximación como del aeropuerto así como las de la tripulación. Y la formación de las tripulaciones de PIA.

Pero en cualquier caso no se trata de echar culpas sino de ver por qué se produjo el accidente y de evitar que en el futuro vuelva a pasar algo así.

Esto no ha impedido, de todos modos, que el ministro de Aviación pakistaní, Ghulam Sarwar Khan, repartiera la responsabilidad entre pilotos y controladores en la presentación del informe. Los primeros porque, según dijo, pecaron de exceso de confianza y se pasaron el rato hablando del coronavirus, que por lo visto había afectado a sus familias. Los segundos, por no informar a la tripulación de los daos que había sufrido el avión.

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