Por @Wicho — 20 de Abril de 2026

Como en todas las cosas en el aerotrastorno también hay niveles. Aunque Hubert está sin duda en uno de los más altos: se ha dejado diez años y una cifra de cinco dígitos en euros para construir una maqueta de 3×4 metros del antiguo Aeropuerto Internacional Kai Tak en Hong Kong.

De pequeño Hubert vivía muy cerca del aeropuerto. Tanto que, sin salir de casa, podía ver pasar los aviones tras hacer el espectacular viraje previo al aterrizaje. Y los fines de semana, como su padre también era del ramo del aerotrastorno, solían ir al aeropuerto propiamente dicho para verlos algo más de cerca.

Pero en los 90 se fue a Canada a estudiar y no volvió a Hong Kong hasta 2008, cuando el aeropuerto llevaba 10 años cerrado, pues funcionó de enero 1925 a julio de 1998. Y uno de los motivos de su traslado fue lo encajonado que estaba en el centro de la ciudad, lo que no sólo le impedía crecer sino que complicaba bastante los aterrizajes.

Y se dio cuenta de lo mucho que echaba el viejo aeropuerto. Así que empezó a documentarse –empleó un año en eso– para hacer una maqueta a la que ha ido añadiendo modelos de aviones a escala 1:400. Su idea es tener al menos un ejemplar de cada uno de los modelos que volaban a Kai Tak. De ahí la cantidad de cinco dígitos en euros que se ha dejado en el proyecto de la que habla su esposa.

La escena que sale en este reportaje, que tardó tres días y medio en preparar, intenta reproducir el estado del aeropuerto y de las aerolíneas presentes en él cuando cerró. Y para ello contó con la ayuda de su amigo Alvin, un planespotter que empezó su «carrera» en Kai Tak y que aún hoy se sabe los horarios de los vuelos de entonces. Bueno, eso y que tiene copias de algunos de los horarios de entonces.

Reconoce que algunas cosas las ha construido un poco a ojo porque la superficie que ocupaba el aeropuerto ahora está ocupada por carreteras, edificios de viviendas, centros comerciales y similares y no todo está documentado; hay que recordar que en 1998 las cámaras digitales aún eran básicamente una promesa de futuro.

Aunque reconoce que si le dan unos planos más o menos detallados de algo que está en su maqueta y que no coincide con lo que ha hecho tiene que reconstruir ese elemento siguiéndolos. Tiquismiquis FTW!

Para él ha sido no sólo una forma de reconectar con su infancia, sino también con su padre, que aunque falleció antes de que terminara la maqueta sabía que la estaba haciendo; para Alvin también ha sido una forma de rememorar sus primeros años de spotter.

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