Por @Wicho — 8 de Julio de 2013

Tras el accidente
Tras el accidente - Foto vía AVWeb

El sábado 6 de julio de 2013 aproximadamente a las 18 horas UTC el Boeing 777-200ER con matrícula HL7742 que realizaba el vuelo 214 de Asiana Airlines se estrellaba al aterrizar en la pista 28L del aeropuerto Internacional de San Francisco al chocar con el rompeolas que separa la zona de seguridad de esta del mar.

A pesar de la violencia del impacto, que hizo que el avión perdiera el cono de cola junto con la deriva, los estabilizadores, y una de las patas del tren de aterrizaje en la zona del impacto inicial, sólo ha habido que lamentar dos muertes y unos 50 heridos de diversa gravedad, aunque 181 de los 307 ocupantes del aparato necesitaron asistencia sanitaria.

Claro que podía haber sido mucho peor pues según se ve en un vídeo grabado por un aficionado que estaba viendo aterrizajes al avión no le faltó demasiado para volcar, lo que habría tenido consecuencias catastróficas.

Aún así el avión obviamente es una pérdida total, pues antes de quedar parado perdió el resto del tren de aterrizaje y el motor izquierdo, además de que se incendió, de nuevo afortunadamente cuando la evacuación estaba ya prácticamente terminada.

¡Fuego!
Foto vía el padre de @EuniceBirdRah, que iba a bordo del avión siniestrado como pasajero
Estado del fuselaje
Foto vía @NTSB | Más fotos en Asiana Airlines crash: At a glance

Mención aparte merecen los pasajeros que a pesar de verse envueltos en una evacuación de emergencia se llevaron su equipaje de mano con ellos saltándose a la torera todas las normas al respecto.

El atontado del trolley
Foto vía A318Driver, aunque no es suya

Según la información que ha proporcionado la Junta Nacional para la Seguridad en el Transporte (NTSB) apenas unas horas después del accidente y tras un primer análisis de las cajas negras:

  • El vuelo venía operando normalmente, la tripulación no había declarado emergencia ni comunicado que tuviera ningún tipo de problema.
  • Estaba autorizados para una aproximación visual a la pista 28L pues el ILS no estaba disponible debido a unas obras de mejora que se están llevando a cabo. En cualquier caso las condiciones meteorológicas eran perfectas y el PAPI, el Indicador de Trayectoria de Aproximación de Precisión, funcionaba.
  • Las palancas de gases estaban en punto muerto al ralentí, lo que es normal durante un aterrizaje, pero por algún motivo la velocidad del avión bajó bastante de los 137 nudos -unos 253 kilómetros por hora- que era la velocidad de aproximación programada.
  • Unos 7 segundos antes del impacto uno de los tripulantes pide más velocidad y se avanzan las palancas de gases, ante lo que los motores parecen responder correctamente.
  • 4 segundos antes del impacto suena el stick shaker, el dispositivo que sacude las columnas de mando para indicar una inminente entrada en pérdida cuando el ángulo de ataque de las alas es demasiado elevado.
  • 1,5 segundos antes del impacto se inicia un intento de abortar el aterrizaje.

Pero para entonces ya era tarde.

Según información adicional proporcionada por Asiana Airlines el piloto al mando en el momento del accidente, Lee Kang-kook, con 9.793 horas de vuelo, pero sólo 43 de ellas en el 777, estaba realizando su primer aterrizaje en San Francisco al mando de un 777, aunque Lee Jeong-min, su copiloto, contaba con 3.220 horas en el 777 de un total de 12.387.

En cualquier caso la NTSB dice que es muy pronto aún para poder determinar la causa del accidente y que podrían tardar hasta año y medio en tener en informe definitivo

Este es el tercer 777 que se pierde en un accidente desde que este modelo entró en servicio en 1995.

El primero fue el G-YMMM de British Airways que se estrelló el 14 de enero de 2008 cuando estaba a punto de aterrizar en Londres al quedarse sin potencia en los motores a causa de la obstrucción de los conductos de combustible de estos a causa de la formación de hielo; el segundo fue el SU-GBP de EgyptAir que el 29 de julio de 2011 se incendió mientras estaba en la puerta F7 del aeropuerto de El Cairo cargando pasajeros.

En ninguno de estos dos casos hubo que lamentar ninguna muerte.

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