Por @Wicho — 26 de Enero de 2026

La anotación de Alvy sobre el Snow Cruiser Antártico y un recordatorio por parte de Alejandro me animaron a ver por fin un vídeo que tenía guardado sobre el Jarkovchanka, o Kharkovchanka, un vehículo construido en dos versiones entre 1959 y 1975 por la Unión Soviética que sí conquisto las tierras del continente helado.

O que, al menos, permitió explorarlas con relativa comodidad, porque conquistar todo aquello se antoja cuando menos complicado.

El asunto es que cuando otras naciones empezaron a explorar y establecer bases en la Antártida la Unión Soviética decidió que no iba a quedarse fuera, así que creó la Expedición Antártica Soviética, que llevó a cabo expediciones anuales al continente helado entre 1955 y 1992.

La primera de esas expediciones llevó camiones del ejército para desplazarse. Pero aunque sus ruedas tenían tacos no funcionaron mucho mejor que las del Snow Cruiser. Sin embargo algunos tractores de granja que habían llevado resultaron ser mucho más útiles gracias a sus orugas. Aunque de todas formas no tenían ningún tipo de aislamiento ni para quienes los conducían ni para los motores, con lo que tampoco eran la panacea.

Así que para la segunda expedición llevaron unos AT-T modificados. No los de La guerra de las galaxias sino los tractores de artillería que, entre otras cosas, son la base del carro de combate T-54.

Fueron una gran mejora, pero aún así tenían sus problemas, entre ellos que con el frío reinante allí abajo el combustible tendía a congelarse hasta el punto de que había que trocearlo con hachas o similares para poder fundirlo de nuevo y alimentar el motor.

Y de ahí surgió la idea de las autoridades de crear un vehículo especializado para la exploración antártica basado en el chasis del AT-T y en las cabinas de los aviones. Lo primero para la movilidad, lo segundo, para que los tripulantes del vehículo no murieran de frío igual que no lo hacen las personas que van en los aviones.

Le encargaron el diseño a la Planta de Ingeniería de Transporte de Járkov, Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética, que ya tenía experiencia tanto en carros de combate como en aviones. Y les dieron tres meses para ello.

El resultado, la primera generación de Jarkovchanka, cuyo nombre se traduce, por cierto, como Mujer de Járkov. Entre otras mejoras estos vehículos tenían un chasis de AT-T alargado y un motor turbo para evitar los problemas de funcionamiento que tenían los motores atmosféricos en las tierras altas de la Antártida.

Pero, sobre todo, tenían un habitáculo de 30 metros cuadrados aislado y dotado de camas para hasta ocho personas, cocina, un aseo similar al de los aviones, y zonas de laboratorio y trabajo del que la tripulación no tenía que salir más que para lo estrictamente necesario necesario. De hecho tenían acceso al motor desde el interior del habitáculo para hacer el mantenimiento y posibles reparaciones sin salir.

Siendo soviético era un cacharro bastante impresionante y rudo, con 8,5 metros de largo, 3,5 metros de ancho y 4 metros de alto, mientras que cada oruga tenía un metro de ancho. Su velocidad estaba habitualmente entre los 5 y los 11 km/h. Su peso era de 34 toneladas y podía remolcar hasta 60 toneladas. Llevaba 2.500 litros de combustible que le daban un alcance de unos 1.500 kilómetros.

Dos de ellos llegaron a la Antártida en 1959, y rápidamente demostraron su utilidad. Aunque no eran perfectos, en especial en lo que se refiere al aislamiento de las cabinas, que perdían bastante rápido la temperatura. Y tampoco ayudaba que la tripulación se comía todo el ruido del motor, que había que mantener en funcionamiento incluso por la noche para no congelarse, ni que el escape del motor acababa cubriendo de carbonilla todo el interior del vehículo.

La descripción
Un Jarkovchanka de segunda generación – Expedición Antártica Soviética

Así que entre 1974 y 1975 se diseñó y construyó la segunda generación. El mayor cambio está en que el motor y la cabina de conducción fueron sacados a la parte delantera del vehículo y en la adición de un motor extra para generar electricidad y calor cuando el principal estaba parado. También se mejoró bastante el aislamiento del habitáculo principal.

Hubo planes para diseñar y construir una tercera generación de estos vehículos, pero la caída de la Unión Soviética en diciembre de 1991 dio al traste con ellos.

La descripción
Un Jarkovchanka de primera generación cerca de la Base Zhongshan china en 2014 – CC BY-SA 4.0 por Tsy1980

Aún así las dos generaciones de Jarkovchanka siguieron en uso hasta la década de los 2010, cuando fueron finalmente sustituidos por vehículos multipropósito Vityaz DT-30P y vehículos de acondicionamiento de pistas de nieve PistenBully.

Descubrí la existencia de estos vehículos que parecen más propios de una película de ciencia ficción apocalítptica que del MundoReal™ hace ya unos años cuando Peter Olsson publicó en Twitter un interesantísimo hilo sobre la construcción de una maqueta de un Jarkovchanka se segunda generación. No voy a enlazarlo pero si buscas su perfil, aún lo tiene fijado.

Si no quieres ir allí, M. A. Laudissa cuenta en su web como construyó sendos modelos de un Jarkovchanka y de un Jarkovchanka 2, aunque no con tanto detalle como me gustaría.

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