Por Nacho Palou — 11 de Agosto de 2016

La Oxford Electric Bell es una campana eléctrica experimental que se puso en marcha en 1840 y lleva funcionando desde entonces, sin parar. Eso a pesar de que no está conectada a la red eléctrica, sino que funciona con dos pilas secas, un tipo de batería primigenia.

Se desconoce cuál es la composición exacta de esas pila, pero proporcionan corriente eléctrica desde hace 176 años, haciendo que la campana suene desde entonces. Pero no se oye debido a lo tenue del movimiento y al doble vidrio que la cubre.

El badajo suspendido entre ambas campanas, cada una conectada a una de las pilas, se ve alternativamente atraído y repelido por una y otra campana debido a la electrostática. Así que en realidad, una vez puesta en marcha la campana, el consumo eléctrico de la campana es realmente pequeño.

Aunque las pilas de la campana eléctrica de Oxford se agotarán antes o después, por ahora se han ganado el título Guinness por ser «batería que dura y dura y dura de narices».

El de la campana es uno de los tres experimentos más largos de la historia. Los otros dos son el Beverly Clock, que lleva funcionando desde 1864 sin que nadie le haya dado cuerda, y el más reciente experimento de la gota de brea que empezó en 1927 y aún continúa.

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