Por @Wicho — 8 de Noviembre de 2018

En la década de los 60 del siglo pasado Aerojet diseñó un cohete que hubiera dejado pequeño incluso al enorme N1 soviético con sus 105 metros de largo y 17 de ancho. También dejaba en mantillas al Saturno V del programa Apolo, que tan sólo medía 111 metros de alto y 10 de ancho.

Además el Sea Dragon no sólo era enorme sino que estaba diseñado para poner en órbita baja terrestre cargas de hasta 550 toneladas frente a las míseras 118 del Saturno V. Para eso montaba un único y enorme motor en la primera etapa capaz de producir 79 millones de libras de empuje frente a los algo menos de 7,9 millones del Saturno V o los 10,2 millones del N1.

Claro que hubiera sido necesaria una plataforma de lanzamiento realmente resistente para soportar toda esa potencia. Así que Robert Truax, su diseñador principal, pensó en que podían prescindir de ella y lanzarlo desde el mar. Y a los peces que les dieran.

Al final el Sea Dragon nunca se llegó a construir –los peces respiraron aliviados– así que nunca sabremos cómo hubiera sido un lanzamiento de uno. Pero este vídeo nos permite hacernos una idea, aunque se toma la libertad de presentarlo como un cohete tripulado cuando en principio nunca fue pensado para ser certificado para llevar personas.

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