Por @Wicho — 21 de Octubre de 2026

La descripción
El Chinook con el módulo de pruebas en 2025, que no es el que se ha estrellado ahora; por lo que sea no tenemos fotos de la campaña de pruebas de este año - ESA

Un modelo a tamaño, forma y peso reales del módulo de reentrada del Space Rider, el futuro avión espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha terminado estampado contra el suelo a principios de este mes por un fallo de su parapente. Era la segunda vez que la ESA intentaba esta campaña de pruebas. En mayo hubo que suspender un intento de lanzamiento precisamente porque se detectó un problema con el parapente.

Tras haber terminado con éxito otra campaña de pruebas en julio del año pasado en la que se utilizó un palé convenientemente lastrado en el que iban montados los sistemas de guiado y los paracaídas la idea de esta nueva campaña de pruebas era utilizar un modelo que permitiera demostrar el comportamiento aerodinámico del sistema completo y su tren de aterrizaje. Ese que ha terminado estampado contra el suelo porque el paracaídas no se desplegó.

Se supone que tras esta campaña de pruebas iba a haber otra en la que se simularían aterrizajes duros. Pero no tan duros.

La ESA no ha dicho aún si van a construir otro modelo o si se va a dar por satisfecha con los datos que tiene, aunque aún insiste en que el primer lanzamiento va a ser en 2028. Claro que en 2025 hablaba de 2027. Y que cuando en 2018 mencionamos el Space Rider por primera vez se hablaba de un primer lanzamiento en 2020. Pero de hecho no fue sino hasta 2020 cuando la agencia encargó su construcción. Así que a ver. Aunque se supone que el ejemplar de vuelo ya está terminado.

El Space Rider es similar al X-37 estadounidense o al avión espacial chino. Está diseñado para ser puesto en órbita en un cohete Vega C. Puede permanecer un máximo de unos tres meses en órbita durante los que llevar a cabo experimentos, pruebas de nuevas tecnologías, observaciones de la tierra y el espacio, o una combinación de esto según la capacidad de su bodega de carga y las necesidades de alimentación y comunicación de las cargas. Luego vuelve a casa y aterriza utilizando un parapente guiado que le permite aterrizar con una precisión de 150 metros, listo para ser preparado para su siguiente misión.