Por @Alvy — 28 de Mayo de 2018

Teniendo en cuenta que la eficiencia de los paneles solares fotovoltaicos es uno de los factores clave de cualquier granja solar parece lógico suponer que más vale mantenerlos limpios de polvo y paja para que puedan producir electricidad de forma óptima. Pero en muchas instalaciones –también en las de los tejados y paredes de las muchas viviendas– acumulan polvo y pierden eficiencia porque mantenerlos «no es una prioridad» o se considera caro («ya lloverá»).

En este vídeo de Clifford Burgoni se ve cómo realizar este proceso en una mega-granja con 86.000 paneles mediante un invento que es una especie de limpiapanales móvil de un solo eje que recorre las interminables filas de paneles – todo a vista de dron. Un tanto rústico pero eficiente.

El mecanismo limpiador utiliza agua a presión en cierto modo como la de los lavaderos de coches, que llega hasta el aparato a través de una manguera que va conectada al camión donde está el depósito. El operario va acompañando al mecanismo con la manguera a través del campo. El resultado además es de los que da gustirrinín, hay que reconocerlo.

¿Merecen la pena este tipo de inventos, o incluso el propio hecho de limpiar los paneles? Las cifras hablan y la respuesta es que sí: en este otro vídeo puede verse cómo la diferencia en un medidor pasa de 420W a 495W tras una limpieza concienzuda: casi un 20% más de energía generada. Habría que hacer más números acerca de lo que supone en tiempo empleado y materiales (el mecanismo de la manguera se vende por unos 20.000 dólares) pero la diferencia es bastante llamativa. Es algo que ya aprendimos de Mark Watney aunque lo suyo era una situación más extrema, y que lejos de ser una obsesión es una tarea más que conveniente.

(Vía Boing Boing.)

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