Por @Alvy — 26 de Agosto de 2021

De los vídeos de megafactorías de Engineering World nos llega hoy este que resulta especialmente hipnótico acerca de cómo se fabrica la madera de contrachapado. Ojo que es de los que relaja y engancha y no puedes dejar de verlo hasta el final a ritmo. Para fabricar estos tableros se necesita una gigantesca maquinaria que ocupa naves enormes y unas no menos bestiales cantidades de mecanismos especializados y mucha paciencia.

La base del asunto es que los troncos de madera se cortan en finas capas de unos 3 mm al comienzo del proceso. Este lonchafinismo permite limpiarlas, secarlas (a unos 120-200°C) y eliminar las imperfecciones. Luego se unen con una cola especial en bloques de a 15; el grosor final serían unos 45 mm y para que se quede maciza se pasan por una brutal prensa muy lentamente a 200 psi. La escala de cada una de estas máquinas es bastante abrumadora, no hay más que verlas trabajar, creo que es parte del encanto del vídeo.

Resulta interesante que en cada paso se pierde «un poquito» de madera, por los cortes y porque a veces debido a los diferentes procesos tiende a encoger. Según cuentan también se eliminan las imperfecciones (como pequeños agujeros) con rellenos o lijándolas, dependiendo de la calidad deseada y el uso que se le vaya a dar. Al final se pintan de amarillo para protegerlas antes de envolverlas y subirlas a los camiones de reparto, pero esa pintura se elimina luego cuando en cada fábrica hagan el corte al tamaño deseado para fabricar muebles, suelos, paredes o lo que sea.

Relacionado:

Compartir en Flipboard Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Alvy — 9 de Agosto de 2021

Las grandes grúas con las que se construyen los rascacielos y otras estructuras resultan a veces tan impresionantes como los edificios en sí mismo. Este vídeo de Art of Engineering explica una de sus más curiosas características: cómo algunas grúas se elevan a sí mismas a medida que avanza la construcción para erigirse más y más alto.

Antes de comenzar a instalar la grúa se refuerza el terreno con unos cimientos. Se une el mástil con un sistema de anclaje reforzado y a partir de ahí se pueden ir añadiendo pilares verticales que formarán el mástil. Al final del mástil está instalada la pluma (la estructura horizontal móvil) donde se añaden contrapesos y la corona (capaz de girar). La idea es que la pluma esté siempre en equilibrio para que el mástil pueda soportar todo el peso, especialmente durante la autoelevación. Aquí entran en juego muchas fuerzas y cálculos sobre el centro de gravedad; es algo que los gruistas y sistemas de control deben anticipar para que todo funcione correctamente.

Mediante un mecanismo hidráulico la parte más alta de la grúa puede autoelevarse para insertar nuevos pilares verticales, alcanzando así alturas increíbles. Normalmente esto se hará de forma coordinada con la altura del edificio; esto permitirá además utilizar abrazaderas de apoyo en la estructura principal para darle mayor estabilidad a la grúa. Curiosamente, algunas grúas se pueden instalar también en el interior de los edificios, por ejemplo aprovechando huecos de montacargas o ascensores. En el desmontaje se siguen los mismos pasos pero al revés, aunque en ocasiones es más fácil, rápido y seguro desmontar la pluma con un helicóptero y luego ir bajando el mástil poco a poco.

(Vía The Awesomer.)

Relacionado:

Compartir en Flipboard Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Alvy — 26 de Julio de 2021

Pocas escenas hay tan espectaculares hoy en día como los aterrizajes de los cohetes de SpaceX, ya sea en tierra o sobre los espaciopuertos flotantes que los reciben con total precisión. Sin embargo, llevan arrastrando un problema desde el principio de sus aventuras frente al gran público: cuando están a punto de aterrizar… ¡adiós al enlace de vídeo! El clímax de la misión, los segundos críticos, el momento de máxima emoción… pasa a ser un pixelado de tonos amarillos, un cartel de «downlink lost» y cuando reaparece segundos después… el cohete ya está –normalmente- de pie perfectamente aterrizado. Un show interruptus en toda regla. Por suerte parece que SpaceX ya lo ha solucionado.

Como pudo verse medio por sorpresa en las imágenes de hace unos días de la misión GPS III Space Vehicle 05 ya no hay cortes, ni pixelados ni «problemas de la tecnología del pasado»: una retransmisión en vivo perfecta. Mucha gente estaba mosqueada –y con razón, diría yo– porque se suponía que esto era el futuro y es difícil imaginar cómo puedes enviar cohetes al espacio y hacerlos aterrizar de forma autónoma sin problemas y en cambio no puedes hacer una retransmisión en directo decente. Creo que en parte se debe a que hoy en día prima eso de «foto, o no existió» y lo mismo se aplica al vídeo. Incluso teorías conspiranoicas al respecto ha habido.

La solución que han encontrado en SpaceX está explicada en un estupendo vídeo de Primal Space. Allí se analizan los dos problemas principales y las dos soluciones que ha encontrado SpaceX:

  • La primera es la dificultad de que las dos señales del cohete (la telemetría y el vídeo de las cámaras a bordo) atraviesen la zona de calor y plasma que rodea la base del cohete durante la reentrada a 500 Km/h. Esta señales se transmiten en banda S, primero al centro de control, luego al espaciopuerto. La banda S atraviesa bien las nubes, pero no sucede lo mismo con el plasma generado, porque está en las mismas frecuencias. La solución que han encontrado es colocar los transmisores de banda S en una zona más alta de los cohetes, evitando así la base que es donde durante el frenado se acumula más plasma. De ese modo señales pueden «salir» sin problemas desde el cohete hasta la estación base en el espaciopuerto flotante.
  • El segundo problema es que el espaciopuerto debe retransmitir el vídeo a la central de Hawthorne (California) donde se remezcla con la telemetría y el audio de los comentaristas para luego ser distribuido a través de YouTube. En este caso el problema es que el espaciopuerto utiliza una antena direccional que apunta a un satélite de comunicaciones en órbita, pero los movimientos generados por los motores de propulsión del cohete al frenar sobre la barcaza hacen temblar las antena, de modo que se suele perder el enlace. Esas vibraciones pueden ser más grandes o menos, pero inevitablemente han arruinado muchas retransmisiones. Se podría usar otro barco cercano más estable (conectado con un cable a la barcaza flotante) pero sería caro y poco práctico. La solución que han encontrado es utilizar los satélites de Starlink —que también es un proyecto de Elon Musk– cuyas antenas emplean una tecnología que resulta más estable a la hora de garantizar la conexión; además de ancho de banda no van mal en casi cualquier lugar del planeta. Estas antenas «saltan» de un satélite a otro según sea la calidad de la señal, y la red Starlink puede bajarla a California sin problemas. Así que problema solucionado.

Ambas soluciones son muy prácticas y no demasiado caras, como en el caso de las cámaras en el aterrizador Perseverance, que eran casi de juguete. Muchas misiones espaciales no han trabajado hasta ahora mucho este aspecto porque «lo importante es volar», pero la realidad es que es algo más necesario a cada día que pasa. Vivimos en la era del vídeo y del espectáculo; un ejemplo perfecto han sido las imágenes de vídeo del rover chino Zhurong sobre Marte que han triunfado frente a las fotos estáticas de los rovers de la NASA y las pobres, escasas e insulsas tomas del dron marciano Ingenuity. Otro tanto se puede decir de los vuelos de Virgin Galactic y Blue Origin, con sus comentaristas, múltiples cámaras, previos, preparativos y todo el show business asociado.

Relacionado,

Compartir en Flipboard Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Alvy — 18 de Julio de 2021

Con motivo de las catastróficas inundaciones que están sufriendo Alemania y la Europa Central estos días han resurgido algunos vídeos sobre un espectacular sistema de barreras de protección desmontables ante las crecidas de ríos que se utilizan en algunas ciudades. En concreto vi pasar uno en un tuit de @Bastdjovic muy informativo y buscando un poco más se pueden encontrar diversas empresas que venden sus soluciones de ingeniería con vídeos de diversas instalaciones. Algunos son muy informativos, otros un poco en plan teletienda, pero es entretenido verlos.

La solución para no tener que usar muros de hormigón permanentes es instalar sistemas móviles de protección temporales a lo largo de las riberas de los ríos, como este que instalaron en Grein (Austria) y otra decena de ciudades. El de Grein tuvo que activarse por primer vez en 2013 ante las crecidas del Danubio. Los componentes son placas de acero y hormigón, que se instalan por equipos locales cuando se avecina el desastre [lo mejor del vídeo está casi al final]. La tolerancia de las piezas se calcula al milímetro, y se intenta que todas sean idénticas para que luego encajen sin problemas como un Lego.

mobiler-hochwasserschutzEn una esquema infográfico que reprodujeron en Der Standard puede verse además cómo se diseña la base de hormigón para resistir el empuje del agua: aunque visualmente al pasear por la orilla la barrera tiene tan solo un metro de altura puede alcanzar los 3,65 m de altura y aguantar un empuje mucho mayor llegado el momento.

Del mismo estilo son las diversas compuertas y barreras para edificios, normalmente naves industriales o fábricas en las que haya valiosos componentes en el interior. Si llega la inundación se pulsa el botón y las compuertas metálicas bajan aumentando el nivel que deberían superar las aguas para que se produjera el catastrófico evento en el interior.

Compartir en Flipboard Tuitear

PUBLICIDAD




Un libro de @Alvy y @Wicho

Se suponía que esto era el futuro | un libro de Microsiervos, por Alvy y Wicho

Se suponía que esto era el futuro
Ciencia, tecnología y mucho más
www.microsiervos.com/libro


PUBLICIDAD