Por @Alvy — 7 de Noviembre de 2018

Al Rey Arturo y sus caballeros de la mesa cuadrada encarnados por los Monty Python les lanzaron una vaca –o misil vaquístico– quizá desde una vacapulta, pero más probablemente desde un trabuquete o fundíbulo (trébuchet en francés e inglés). Su otra aparición estelar en la cultura popular fue años después en el lanzamiento de piano que lleva a cabo Chris Stevens en uno de los episodios de Doctor en Alaska, poesía en sí mismo:

Citas de Kierkegaard y música de Strauss aparte, lo cierto es que estos curiosos ingenios militares de la antiguedad son una maravilla. Pueden levantar enormes y pesados objetos y lanzarlos a decenas o cientos de metros, utilizando únicamente la fuerza de la gravedad y un ingenioso mecanismo de poleas y contrapesos.

Sólo cabe imaginar el terror que podían sentir nuestros antepasados ante tales armas durante un asedio, viendo caer rocas, bolas de fuego o quizá incluso algo peor sobre sus cabezas: los animales muertos, barriles de brea y «negociadores que no habían tenido éxito» entraban entre las macabras posibilidades.

Tom Stanton recomienda esta página con más información sobre estos ingenios. Él mismo se dedica, como puede verse en el vídeo, a fabricar y optimizar trabuquetes. Primero los construye a escala; luego prueba a variar la forma de la estructura, los contrapesos y la honda hasta lograr un resultado óptimo. Finalmente sale al jardín de su casa y los construye a tamaño real (o casi). Utilizando pesas y grandes vigas de madera lanza todo tipo de proyectiles más allá de sus confines – suponemos que con la seguridad de que no le caerán a nadie en la cabeza.

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Por @Alvy — 29 de Octubre de 2018

Este curioso invento es una gigantesca torre hidráulica capaz de generar olas y se está probando como prototipo en algunos lugares de australia. El diseño se llama Surf Lakes y dicen que sirve para piscinas y lagos de hasta 200 por 150 metros de superficie. La torre sube y baja gracias a un mecanismo hidráulico y genera hasta 6 olas concéntricas de entre 1 y 2,40 metros de altura, espaciadas convenientemente para que se puedan surfear.

En este otro vídeo de Stab Magazine es más realista y con menos «reacciones»; en él se ve cómo tiene un aspecto que han calificado como algo surgido del mundo de Mad Max:. La estructura central parece «oxidada» (debe ser por la pintura/decoración) y un equipo auxiliar un tanto tosco y nada elegante resopla vapor mientras bombea para que el generador de olas suba y baje. Incluso el sonido es muy «de película».

A diferencia de otros inventos similares este tiene la ventaja de que es comparativamente más pequeño y puede usarse en lagos artificiales, naturales y piscinas. Sin embargo hay que reconocer que las olas no parecen gran cosa en cuanto a altura (y no parecen superar los 2,40 metros anunciados, probablemente bastante menos). Además hay quien ha calculado que para generar olas el doble de altas se necesita cuatro veces más energía, así que los costes quizá se dispararían. Desde luego resulta curioso y llamativo.

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Por @Alvy — 7 de Octubre de 2018

Este proyecto del Team Zopherus es uno de los ganadores del concurso Printed Habitat Challenge de la NASA, que básicamente pretende buscar métodos de construcción de hábitats sostenibles en la Luna y en Marte, mediante el uso de nuevas tecnologías y las materias primas propias de esos remotos lugares.

Hay poco más que minerales y algo de hielo en Marte (en la Luna ni eso). Así que hay que ingeniárselas para fabricar algo parecido al cemento y hacerlo sin la ayuda humana. La idea es enviar primero naves y equipos autónomos de construcción para construir las estructuras en las que luego vivirán los astronautas y exploradores humanos.

Zopherus

En una primera fase la nave-impresora de Zopherus –de gran tamaño– se posa sobre Marte, eligiendo una superficie óptima; entonces despliega una serie de rovers para recopilar materias primeras. Esos materiales se clasifican y mezclan convenientemente, utilizándolos para imprimir la estructura alrededor de la propia «nave-impresora 3D» (que está en un ambiente con la presión y temperatura adecuadas).

Cuando termina, la nave despliega sus patas como un insecto, se eleva y se mueve ligeramente a un lugar cercano, para repetir de nuevo la operación empezando desde cero. Se van creando así poco a poco una estructura similar a la de las colmenas, con espacios conectados que se apoyan unos en otros y resultan más resistentes.

Zopherus

Este sistema tiene varias ventajas, como que la impresora 3D (similar a las que ya se utilizan para construir casas) funcionaría a pesar de la climatología adversa (al estar dentro de la nave), y que luego podría usarse cuando llegaran los astronautas para imprimir otras estructuras. De hecho en la Estación Espacial Internacional ya han estado probando una impresora 3D llamada Refabricator a pequeña escala y para otras labores. Desde luego se ve bonito en el vídeo; otra cosa será las dificultades con las que se encontrará.

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Por @Alvy — 4 de Octubre de 2018

Este vídeo de Nabrawind (una empresa Navarra) muestra cómo ha sido el montaje del primer prototipo de «torre autoizable» para turbinas eólicas, una estructura metálica llamada torre de celosía que se instala sobre unos resistentes cimientos y sobre la que se va elevando la tradicional parte superior tubular –convenientemente troceada en tres partes– para finalmente instalar el rotor del aerogenerador y las palas.

De momento esto es todavía sólo un prototipo –quién lo diría– y el montaje sólo ha consistido la estructura vertical, sin el rotor/góndola y las palas, aunque en el vídeo puede verse cómo quedaría el resultado en modelado 3D. A pesar de ser un prototipo este montaje resulta ser el segundo más alto del mundo de este tipo alcanzando 160 metros y el más alto de España. Está instalado en Eslava, Navarra.

Esta curiosa ingeniería, que incluye ir montando y elevando segmentos «desde abajo», busca resolver el problema de cómo instalar los aerogeneradores más modernos en campos y montes. El caso es que cada vez son más altos y voluminosos, alcanzando los 150 metros de altura con palas de 70 metros o más. Transportar esas gigantescas bestias por carretera resulta cada vez más complicado –por no hablar de lo difícil que es conseguir grúas tan altas capaces de elevarlos– de modo que diseñar una estructura modular con piezas más pequeñas podría resultar más práctico y barato.

El vídeo en sí es bastante impresionante porque las vistas áreas dan una buena idea de las dimensiones de las que estamos hablando, además de que permite entender cómo se preparan los cimientos, la base y todo lo necesario para la elevación de estructura – en cierto modo me recordó a la construcción de los gigantescos cruceros y a los movimientos de puentes. Debido a que los trabajos son muy delicados la parte del vídeo en time-lapse permite ver cómo algo que en tiempo real sucede despacito y en realidad es un trabajo de precisión acaba convirtiéndose en cuestión de horas en un coloso gigantesco.

(¡Graicas @Persamo por la pista!)

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