Por @Wicho — 19 de Octubre de 2018

The Electric State por Simon Stålenhag

Los avances en neurónica durante los años 60 permitieron leer, copiar y enviar información directamente al cerebro. Siendo como somos en seguida aplicamos esa tecnología al desarrollo de drones militares para transmitir esa información entre dron y piloto sin latencia. Siendo como somos los Estados Unidos terminaron envueltos en una guerra civil librada con esos drones a caballo entre los 80 y los 90.

Una guerra relativamente incruenta y con pocas víctimas, salvo aquellos civiles pillados en el sitio equivocado en el momento equivocado. Pero como el aprendiz de brujo el uso de la neurónica tuvo consecuencias inesperadas y hay quienes aseguran que al haber habido tantos cerebros interconectados durante la guerra se produjo el nacimiento de una inteligencia intercerebral.

En realidad nadie está muy seguro de eso. Pero quizás sea una coincidencia o no que la actualización del 11 de enero de 1996, conocida como Mode Six, de Sentre, un servicio en línea que también utiliza la neurónica, provoque que los usuarios empiecen a quedar enganchados al sistema hasta que mueren porque dejan de hacer caso a las necesidades de su cuerpo.

A principios de 1997 nos encontramos con Michelle, quien recorre Pacifica, uno de los trozos resultantes del demembramiento de los Estados Unidos en medio de una sociedad –y quizás un mundo– que se está yendo al garete día a día. La acompaña Skip, su robot amarillo. Y tienen una misión.

En casa

The Electric State es otro maravilloso e intrigante libro ilustrado de Simon Stålenhag que encantará a cualquiera que haya disfrutado de Tales from the Loop y Things from the Flood, otros dos libros anteriores ambientados en Suecia en un universo alternativo que puede ser el mismo o no que el de Michelle y Skip. Y si no los conoces ya estás tardando en hacerte con los tres.

Hay, por cierto, una película en camino basada en The Electric State que habrá que ver lo antes posible.

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