Por Nacho Palou — 29 de Marzo de 2016

Hyundai-Ix-35-Fcev-London

Los coches de hidrógeno reúnen, al menos sobre el papel, lo mejor de los coches convencionales —el repostaje del combustible en cuestión de minutos— y lo mejor de los coches eléctricos —cero emisiones por el tubo de escape del coche; nada excepto un poco de agua.

A diferencia de los coches eléctricos de batería los coches de hidrógeno no se cargan con electricidad procedente de un enchufe o producida por un motor de combustión. En cambio la electricidad se obtiene del hidrógeno almacenado en un depósito a presión en el vehículo.

El hidrógeno es un vector energético y lo que hace el coche es usar el hidrógeno para producir la electricidad que necesita sobre la marcha, cargando con ella unas baterías más pequeñas y por tanto más ligeras que las de un coche totalmente eléctrico.

Este tipo de vehículos se denominan FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle), coches eléctricos con pilas de combustible.

Hace algún tiempo tuve ocasión de probar el Honda FCX Clarity y funciona igual que cualquier otro coche eléctrico. La ventaja llegó a la hora de repostar: en apenas cuatro minutos había cargado hidrógeno suficiente para recorrer 460 km, unos 4 Kg de gas comprimido con un consumo equivalente a 2,8 l/100 km.

Aunque para conseguir hidrógeno hay que dedicar energía, una ventaja del hidrógeno es que puede producirse directa y únicamente recurriendo a energías renovables.

Son varias las marcas de coches están trabajando en esta opción. Además de Honda, también lo están Toyota, Mercedes, BMW, Volkswagen, Audi o Hyundai, entre otras. De hecho, recientemente un Hyundai ix35 ha batido el récord de circulación consecutiva después de recorrer 9810 km, unas 50 vueltas a la autovía de circunvalación M25 de Londres a lo largo de seis días y parando únicamente a repostar hidrógeno.

De camino, el Hyundai ix35 FCEV registró otro récord al recorrer 643 km con un depósito de combustible hidrógeno.

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