Por Nacho Palou — 7 de Enero de 2016

The-Web-Pyramid

The Website Obesity Crisis de Maciej Ceglowski (vídeo) hace un repaso al sobrepeso que sufre la web. Este es un problema que va en aumento cada año y no precisamente de forma justificada. Sobre todo no lo está para aquellos sitios que en realidad se basan en ofrecer contenido de texto, como sucede con cada vez más medios online y con plataformas como Medium.

Básicamente, apunta Ceglowski,

Ningún artículo en la web debería pesar más que una obra de la literatura rusa.

Lo cual parece una propuesta razonable y hasta generosa. Pero en realidad es difícil de cumplir: como archivo de texto Anna Karenina pesa 1,8 MB. Teniendo en cuenta que una página web promedio pesa unos 2,2 MB significa que hay numerosas páginas y artículos y textos online que pesan más que la novela de León Tolstói.

Otro ejemplo mencionado por Ceglowski se refiere al peso de un tuit. Abrir vía web un simple tuit supone unos 900 KB «que son unos 100 KB más de lo que pesa el texto completo de la novela El maestro y Margarita» de Mijaíl Bulgákov. Así que básicamente abrir un tuit en el navegador web requiere transferir más datos de los que ocupa el contenido de un libro que impreso son 500 páginas.

Probablemente el ejemplo más irónico se refiere al artículo Best Practices for Increasing Website Performance dedicado a las virtudes de disponer de un sitio web rápido y ligero… explicadas en un artículo que pesa 3,1 MBen casi dos Anna Kareninas.

Ceglowski es especialmente directo contra Medium «que está rompiendo la web intencionadamente». En Medium hasta el artículo más tonto, incluso publicar una simple frase, produce una página web que pesa más de 1,2 MB — tal y como demuestra con su artículo Chickenshit Minimalism, «la ilusión de la sencillez envuelta en megabytes inútiles».

Este engorde artificial es debido a código HTML inútil, redundante o mal aplicado; a hojas de estilo exageradas, a complejos códigos para el seguimiento de los usuarios y para conexión con redes sociales; a filigranas funcionales o estéticas, imágenes, adornos superfluos,... y en buena parte también es debido a la pereza y a la dejadez de los programadores y desarrolladores en general muy poco preocupados y en ocasiones secuestrados por exigencias y especificaciones,

La manera de impedir que las empresas de Internet esterilicen la Web es hacerlas irrelevantes. Si hacemos que todo lo bueno de Internet suceda fuera de esas empresas y de forma abierta la gente saldrá de allí. Y para que esto suceda es vital que la web se mantenga participativa. Esto significa que hay que desarrollar sitios web a las que pueda acceder cualquiera y en los que cualquiera pueda mirar cómo están hechas y aprender a hacerlas.

No me preocupa la obesidad de la Web porque sea ineficiente. Me preocupa la obesidad de la Web porque la hace inaccesible. Que la Web sea sencilla es lo que la hace genial.

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