El mundo de los gadgets está mu loco, como demuestra Woodpecker, una en cierto modo paradójica utilidad que sirve para añadirle un sonoro ruido mecánico a las teclas de los teclados silenciosos. Así, como suena.
En otras palabras: si repasamos la historia, al principio los teclados eran mecánicos y hacían ruido porque sí; podías odiar el clac-clac-clac o amarlo, pero no había tutía. Luego se inventaron los teclados silenciosos, trayendo la calma y tranquilidad a las mesas. Y ahora hay quien prefiere volver a los ruidos clásicos no ya comprando un teclado mecánico, sino simplemente añadiéndole sonido a un teclado normal instalando una utilidad como esta.
No he llegado a comprarla, pero se puede probar 24 horas y parece que está muy bien resuelta, además de verse muy elegante. En total ofrece 22 tipos de sonidos diferentes, desde los más discretos a los más estruendosos. Parece estar bastante currado porque el sonido es en estéreo según sea la posición de las teclas y se puede incluso afinar el sonido cambiando el Tono y un efecto llamado Room (que parece como un ligero eco). También hay teclas para activarlo o silenciarlo, y una desactivación automática cuando se usa el micrófono. El retardo que tiene son unos 20 ms para teclados con cable y entre 150 y 250 ms para los Bluetooth.
Funciona para MacOS 13 o superior; una vez comprada (unos 5 euros) la licencia se puede instalar en hasta tres dispositivos diferentes.
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