Por Nacho Palou — 8 de Abril de 2011

La tinta electrónica utilizada como pantalla de los lectores de libros electrónicos tiene ventajas y desventajas respecto a las pantallas LCD convecionales, el tipo habitualmente utilizado –con sus múltiples variables– en móviles, portátiles y televisores.

Por ejemplo el consumo eléctrico de la tinta electrónica es mucho menor. No es una pantalla iluminada -depende de la luz ambiente para poder verse– y solo utiliza energía cuando se actualiza su contenido, no para mantenerlo. Contraste y nitidez son también muy buenos, aunque las LCD modernas cada vez más igualan estos aspectos.

En cambio la tinta electrónica es de momento una pantalla en blanco y negro, aunque hay avances para darle un toque de color. Pero de momento hay que conformarse con como mucho con algunos tonos de grises. También la velocidad de refresco del contenido es muy reducido imposibilitando el vídeo. Más allá de servir para la lectura de texto sus aplicaciones son nulas.

La imagen que acompaña a esta anotación corresponde a la patente de Apple que permitiría elegir una u otra tecnología en tipo de pantalla híbrida. En la idea de que una única pantalla reúna lo mejor de ambas tecnologías lleva tiempo también trabajando Qualcomm con su tecnología Mirasol, que aún en desarrollo por lo que puede ver en la pasada edición del Mobile World Congress apunta maneras.

En cualquier caso es a futuro, no algo que vayamos a ver a corto plazo.

(Vía AppleInsider.)

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