Por @Wicho — 18 de Mayo de 2026

Un festival aéreo que se celebraba ayer en la Base de la Fuerza Aérea Mountain Home en Idaho terminó de forma abrupta cuando dos Boeing EA-18G Growler, una versión especializada en guerra electrónica del F-18, que estaban haciendo su exhibición colisionaron en el aire, se quedaron enganchados, y se estrellaron.

Afortunadamente el choque fue a poca velocidad relativa, con lo que los cuatro tripulantes pudieron eyectarse en sus asientos Martin-Baker y apenas recibieron unas heridas leves.

La descripción
El equipo de demostración de los Growler de la Marina en una foto de 2024; no está claro que se trate de los aviones siniestrados ayer – Guardia Aérea Nacional/Dale Greer

Es muy pronto para saber qué falló y sobre todo por qué y cómo se quedaron enganchados, lo que es casi lo más sorprendente de todo, quién perdió de vista a quién, o lo que sea. Tampoco sabemos si las dos tripulaciones se lanzaron insultos una a otra mientras descendían a tierra bajo sus paracaídas. Ni si la tripulación del avión que quedó debajo del otro compró lotería porque la verdad es que volvieron a nacer –aún más que sus compañeros- gracias al hecho de que su cabina y por tanto la trayectoria de escape de sus asientos no quedó cubierta por el otro avión.

La descripción
Tras el accidente de ayer los asientos Martin-Baker llevan 7.820 vidas salvadas

Pero sea como sea ha sido una pérdida costosa, ya que en el momento de su adquisición cada uno de los aviones debe haber costado unos 62,5 millones de dólares. Y una pérdida irreparable, pues la línea de producción del Growler está cerrada.

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