En 1971, unos activistas demostraron hasta qué punto la confianza humana puede ser un peligroso agujero de seguridad. Utilizando ingeniería social consiguieron robar unos documentos secretos del FBI de una forma realmente llamativa. Durante la vigilancia previa que llevaron a cabo, comprobaron que una de las puertas interiores, donde se guardaban los documentos en cuestión, estaba siempre cerrada con llave, pero nadie del grupo sabía cómo forzarla.
¿Cómo superar ese obstáculo, aunque consiguieran entrar en el edificio? La solución fue fue tan simple como ingeniosa: horas antes se las arreglaron para colgar una nota en la puerta que decía «Por favor, no cerrar con llave esta noche». Más tarde, simplemente entraron en el edificio, atravesaron la puerta (que no estaba cerrada) y se llevaron los documentos sin dejar rastro. Demostraron así que la ingeniería social podía ser superior a las ganzúas. [Fuente: The Burglary: The Discovery of J. Edgar Hoover's Secret FBI de Betty Medsger, vía The Useless Info Junkie.]
Por @Alvy — 11 de Febrero de 2026
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