Por @Wicho — 30 de Junio de 2021

La tripulación de la Soyuz 11 durante uno de sus sus entrenamientos
La tripulación de la Soyuz 11 durante uno de sus sus entrenamientos

El 30 de junio de 1971 a las 2:16:52 UTC la cápsula tripulada Soyuz 11 aterrizaba en la estepa kazaja. Cuando pocos minutos después los equipos de tierra llegaron junto a ella se encontraron con la desagradable sorpresa de que los problemas del control de la misión para comunicarse con la tripulación no eran debidos a un fallo técnico sino a que Vladislav Vólkov, Gueorgui Dobrovolski y Víktor Patsáyev estaban muertos. Son, hasta ahora las únicas muertes en el espacio de un ser humano.

La Soyuz 11 había despegado el 6 de junio rumbo a la estación espacial Salyut 1, convirtiéndose así en la primera cápsula en acoplarse en ella después de no haber podido hacerlo la Soyuz 10. Vólkov, Dobrovolski y Patsáyev se convertían así en las primeras personas en vivir en una estación espacial. Establecieron también un récord de permanencia en el espacio.

Impresión artística de la Salyut 1 a punto de acoplarse con una Soyuz – Roscosmos
Impresión artística de la Salyut 1, en primer plano, a punto de acoplarse con una cápsula tripulada Soyuz – Roscosmos

Su misión se desarrolló de forma más o menos rutinaria salvo un incendio en el panel de control de los equipos científicos que casi obliga a una evacuación de emergencia el día 16– hasta que el día 29 tocó emprender el viaje de vuelta. Les costó varios intentos y aplicar bastante fuerza conseguir cerrar la escotilla de su cápsula de forma hermética, aunque finalmente lo consiguieron. Así que a las 21:35 la Soyuz 11 se separaba de la Salyut 1.

Después de detener la nave a unos cuantos metros de la Salyut 1 para fotografiarla los tres emprendieron por fin el camino de vuelta. Y fue en el momento de la separación del módulo de servicio y el módulo de descenso cuando ocurrió un desastre. Por un fallo del mecanismo pirotécnico de separación una válvula de menos de un milímetro que servía para igualar la presión entre el módulo de descenso y el exterior se abrió en el espacio, dejando que la atmósfera de su interior se escapara. La válvula tenía que haberse abierto sólo al alcanzar los 4 kilómetros de altitud la cápsula pero lo hizo a los 168.

A tenor de los registros del electrocardiograma de Patsáyev –era el único que llevaba un electrocardiógrafo– los tres debieron darse cuenta inmediatamente de lo que estaba pasando. De hecho su cuerpo apareció en una postura que indicaba que había intentado cerrar la válvula. Pero en pruebas que hizo Alexei Leonov después del accidente le fue necesario casi un minuto para hacerlo. Aunque la velocidad a la que se despresurizó la cápsula hizo que a los 20 segundos sus tripulantes estuvieran ya incapacitados por falta de oxígeno. A los 110 segundos de producirse la fuga –siempre según el pico registrado en las pulsaciones de Patsáyev– su corazón se detuvo. Para cuando el equipo en tierra los sacó de la cápsula e inició las maniobras de reanimación llevaban ya una media hora muertos, así que todos sus esfuerzos fueron inútiles. Habían muerto asfixiados.

El accidente costó un par de años de retraso al programa espacial tripulado soviético mientras se rediseñaba la cápsula; también hizo que desde entonces todas las tripulaciones lleven algún tipo de traje que les proteja del vacío en caso de despresurización. Y es que Vólkov, Dobrovolski y Patsáyev sólo llevaban monos de vuelo a bordo de su cápsula porque, simplemente, no cabían con los trajes espaciales disponibles en la época.

De hecho la Soyuz 11 era de la variante Soyuz 7K-OKS, a su vez una variante de la Soyuz 7K-OK, que como consecuencia de las muertes de Vólkov, Dobrovolski y Patsáyev fue sustituida por la variante por la Soyuz 7K-T en la que sólo cabían dos tripulantes con trajes espaciales Sokol. No sería hasta 198X cuando entrara en servicio la variante Soyuz-T, que gracias a equipos internos menos voluminosos volvió a permitir que volaran tres personas en ella con trajes Sokol.

La Soyuz 7K-OK tiene el dudoso honor de acumular las tres únicas muertes durante una misión del programa espacial soviético y luego ruso: la Soyuz 1, a bordo de la que murió Vladimir Komarov al estrellarse contra el suelo el módulo de descenso al final de la misión, también era una 7K-OK.

La escultura El astronauta caído de Paul Van Hoeydonck, depositada sobre la superficie de la Luna por la tripulación del Apolo 15, los homenajea, igual que a otros astronautas y cosmonautas fallecidos hasta entonces por diversos motivos.

El astronauta caído sobre la superficie de la Luna
El astronauta caído sobre la superficie de la Luna

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