Por @Alvy — 8 de Septiembre de 2025

Foto satéliteEn la nueva temporada de Cruce de Cables, el programa de RNE en el que colaboramos [domingos de 03:00 a 04:00am] hablamos esta semana de algo que nos afecta más de lo que parece: los satélites (o «microsatélites») españoles que están en órbita y que ayudan a vigilar el clima, detectar incendios o controlar el estado del mar y los campos.

El audio está aquí:

La mayoría de satélites meteorológicos clásicos están a 36.000 km de altura, en órbita geoestacionaria. Eso les permite observar siempre la misma zona, sin moverse de un lugar a otro, pero con baja resolución debido a la gran distancia.

Los nuevos satélites vuelan mucho más bajo, entre 500 y 700 km. A diferencia de los geoestacionarios, los españoles no son grandes monstruos de varias toneladas, sino microsatélites que pesan entre 100 y 300 kilos, pueden subirse a su órbita en lanzaderas compartidas y resultan mucho más baratos de fabricar y lanzar. También actualizan los datos que envían más a menudo.

¿Qué se puede hacer con este tipo de microsatélites de observación?

  • Incendios: permiten a los equipos de emergencia ver cómo avanza el fuego, incluso si hay nubes o humo, gracias al infrarrojo.
  • Agricultura: ayudan a medir sequías y estimar cosechas con semanas de antelación.
  • Costas y mares: vigilan vertidos, mareas negras o proliferación de algas nocivas.
  • Ciudades: sirven para estudiar el efecto isla de calor o la expansión urbana.

Hay varios satélites de este tipo, por ejemplo:

  • Deimos-1 (actualmente conocido como GEOSAT‑1). Es el primer satélite español privado de observación de la Tierra. Lanzado en 2009 orbita a unos 690 km y proporciona imágenes multiespectrales con resolución de 22m. De este modo sirve para labores de agricultura, vigilancia medioambiental, de los incendios y grandes lluvias y también para cartografía.
  • Deimos-2 (GEOSAT-2). Se lanzó en 2014. Está a unos 600 km y ofrece imágenes de alta resolución, de hasta 75 cm por píxel. Gracias a él se pueden seguir desde inundaciones hasta expansiones urbanísticas.
    Ambos son compatibles en parte con la red internacional Copernicus de la Unión Europea, que comparte datos y multiplica la cobertura del planeta. España se beneficia enormemente de los datos de esta constelación de satélites llamados Sentinel (radar y ópticos) que proporcionan datos abiertos y gratuitos y que también son utilizados por las autoridades españolas para las mismas aplicaciones.
  • La generación más reciente de satélites incluye el Garai A, lanzado en enero de 2025 por la empresa vasca Satlantis. Pesa 115 kg y lleva cámaras multiespectrales avanzadas, incluyendo infrarrojos. Esto significa que puede distinguir la temperatura de la superficie, la humedad de los suelos, detectar vertidos o seguir incendios forestales en tiempo casi real.

El Garai A forma parte de la futura Constelación Atlántica, un proyecto conjunto entre España y Portugal para tener varios satélites coordinados. La idea es que cada pocos minutos pase alguno por encima de la Península, para tener información continua y útil para emergencias. Este mes está previsto el lanzamiento del Garai B.

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