En la nueva temporada de Cruce de Cables, el programa de RNE en el que colaboramos [domingos de 03:00 a 04:00am] hablamos esta semana de algo que nos afecta más de lo que parece: los satélites (o «microsatélites») españoles que están en órbita y que ayudan a vigilar el clima, detectar incendios o controlar el estado del mar y los campos.
El audio está aquí:
- Microsatélites, cables distópicos y españoles con química
(A partir del minuto 19:40).
La mayoría de satélites meteorológicos clásicos están a 36.000 km de altura, en órbita geoestacionaria. Eso les permite observar siempre la misma zona, sin moverse de un lugar a otro, pero con baja resolución debido a la gran distancia.
Los nuevos satélites vuelan mucho más bajo, entre 500 y 700 km. A diferencia de los geoestacionarios, los españoles no son grandes monstruos de varias toneladas, sino microsatélites que pesan entre 100 y 300 kilos, pueden subirse a su órbita en lanzaderas compartidas y resultan mucho más baratos de fabricar y lanzar. También actualizan los datos que envían más a menudo.
¿Qué se puede hacer con este tipo de microsatélites de observación?
- Incendios: permiten a los equipos de emergencia ver cómo avanza el fuego, incluso si hay nubes o humo, gracias al infrarrojo.
- Agricultura: ayudan a medir sequías y estimar cosechas con semanas de antelación.
- Costas y mares: vigilan vertidos, mareas negras o proliferación de algas nocivas.
- Ciudades: sirven para estudiar el efecto isla de calor o la expansión urbana.
Hay varios satélites de este tipo, por ejemplo:
- Deimos-1 (actualmente conocido como GEOSAT‑1). Es el primer satélite español privado de observación de la Tierra. Lanzado en 2009 orbita a unos 690 km y proporciona imágenes multiespectrales con resolución de 22m. De este modo sirve para labores de agricultura, vigilancia medioambiental, de los incendios y grandes lluvias y también para cartografía.
- Deimos-2 (GEOSAT-2). Se lanzó en 2014. Está a unos 600 km y ofrece imágenes de alta resolución, de hasta 75 cm por píxel. Gracias a él se pueden seguir desde inundaciones hasta expansiones urbanísticas.
Ambos son compatibles en parte con la red internacional Copernicus de la Unión Europea, que comparte datos y multiplica la cobertura del planeta. España se beneficia enormemente de los datos de esta constelación de satélites llamados Sentinel (radar y ópticos) que proporcionan datos abiertos y gratuitos y que también son utilizados por las autoridades españolas para las mismas aplicaciones. - La generación más reciente de satélites incluye el Garai A, lanzado en enero de 2025 por la empresa vasca Satlantis. Pesa 115 kg y lleva cámaras multiespectrales avanzadas, incluyendo infrarrojos. Esto significa que puede distinguir la temperatura de la superficie, la humedad de los suelos, detectar vertidos o seguir incendios forestales en tiempo casi real.
El Garai A forma parte de la futura Constelación Atlántica, un proyecto conjunto entre España y Portugal para tener varios satélites coordinados. La idea es que cada pocos minutos pase alguno por encima de la Península, para tener información continua y útil para emergencias. Este mes está previsto el lanzamiento del Garai B.


