Por @Wicho — 12 de Junio de 2019

El Falcon 9 segundos después de despegar

Una típica mañana neblinosa californiana no ha sido impedimento para que SpaceX lanzara para Canadá al primer intento la constelación Radarsat de satélites de observación terrestre. Y es que los cohetes no van mirando por dónde van sino que se limitan a seguir la ruta programada en sus sistemas de guiado. De hecho esperan encontrarse el camino despejado; por eso unos días antes del lanzamiento las autoridades emiten los correspondientes avisos para que nadie vuele o navegue, si es el caso, en las proximidades de la plataforma de despegue ni sobre ella.

E igual que el Falcon 9 no tuvo ningún problema para despegar en medio de la niebla su primera etapa tampoco tuvo ninguno en volver de una pieza a la Zona de aterrizaje 4 de Vandenberg aunque no se veía casi nada. Es la misma que utilizó SpaceX para la primera misión de demostración de la Crew Dragon.

La primera etapa de vuelta en tierra

Casi al mismo tiempo la segunda etapa entraba en órbita para, después de unos 45 minutos de espera para llegar al punto previsto, comenzar el despliegue de los tres satélites de la constelación Radarsat. Quedan en una órbita sincrónica al Sol de 600 kilómetros de altitud. Desde este tipo de órbita pasan cada día a la misma hora u horas sobre el mismo sitio.

Despliegue del tercer satélite

Los tres están ya en contacto con las estaciones de tierra. Ahora es responsabilidad de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) activar los sistemas de a bordo, comprobar que todo va bien, y poner en funcionamiento los satélites.

Los objetivos de la misión incluyen:

  • Monitorizar el cambio climático, la evolución del uso de la tierra e incluso los impactos humanos sobre el medio ambiente, resaltando los cambios a lo largo del tiempo.
  • Detección y seguimiento de buques, incluidos los que pescan ilegalmente, y ayuda a los equipos de emergencia a salvar vidas durante desastres naturales.
  • Creación de mapas de hielo para una navegación más segura.
  • Monitorización del estado de infraestructuras como por ejemplo carreteras, puentes y vías de ferrocarril.
  • Medir los cambios en el permafrost y movimientos de tierra para ayudar a las comunidades del norte del país a construir casas e infraestructura de manera segura y planificar las pistas de aterrizaje de los aeropuertos, así como su operación y mantenimiento.
  • Maximizar el rendimiento de los cultivos para los agricultores al tiempo que se reduce el consumo de energía y el uso de contaminantes potenciales.
  • Dar soporte a las operaciones de las Fuerzas Armadas canadienses para promover la paz y la seguridad mundiales.

Esto lo harán gracias a un radar de banda C que les permite obtener imágenes día y noche e independientemente de que haya nubes o no. Son muy similares en funcionalidad y objetivos a los Sentinel-1 del programa Copérnico de la Unión Europea.

Los satélites llevan, además, equipos para recibir señales del Sistema de Identificación Automática (AIS) que permite a las embarcaciones comunicar su posición y otros datos relevantes.

La duración prevista de la misión es de siete años, aunque no sería de extrañar que los satélites duraran más que eso.

Fue el lanzamiento número 72 de un Falcon 9, la vez número 41 que SpaceX recupera la primera etapa, la vigésimo segunda vez que reutilizar una primera etapa, y el séptimo lanzamiento de SpaceX en 2019.

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