
El SLS completamente cargado de propelentes – NASA
[Anotación en actualización]
He de reconocer que tras todos los problemas que tuvieron en el primer intento y que obligaron a renunciar a lanzar la misión en febrero no las tenía para nada todas conmigo. Pero en este caso a la segunda ha ido la vencida y esta pasada madrugada terminaba con éxito la segunda prueba de carga de propelentes del cohete de la próxima misión tripulada de la NASA a la Luna, conocida como WDR por sus siglas en inglés.
No quiere decir que todo fuera rodado, pero en esta ocasión el problema más serio estuvo con las comunicaciones, aunque el uso de equipos auxiliares mientras se diagnosticaban los principales hizo que no se perdiera demasiado tiempo en el proceso y que se pudieran llevar a cabo las dos cuentas atrás terminales previstas dentro del tiempo programado para ello.
Así que a falta del análisis definitivo de los datos la agencia podría programar el lanzamiento para el 7 de marzo. Y de hecho la tripulación ha vuelto a entrar en cuarentena en cuanto se confirmó que la WDR había terminado con éxito para poder cumplir con el plazo mínimo de aislamiento, que es de dos semanas.
La idea de una WDR es ejecutar una cuenta atrás tal y como se llevará a cabo en el día del lanzamiento, con la diferencia de que la tripulación de la misión no ocupará sus sitios en la cápsula y de que, como es lógico, no se llevará a cabo el lanzamiento.
Es un proceso que dura casi 50 horas que arrancará a las 12:40 del 18 de febrero, hora peninsular española (UTC +1) y que, si todo va bien debería tener todo listo para el lanzamiento simulado de la misión a las 2:30 del día 20. Aunque hay una ventana de lanzamiento simulada de cuatro horas, así que tienen margen para que haya algún retraso.
La WDR incluye dos simulaciones de los últimos diez minutos de la cuenta atrás, periodo conocido como cuenta atrás terminal. En la primera habrá una pausa en T-1 minuto y 30 segundos durante un máximo de tres minutos para luego reanudarla hasta T-33 segundos antes del lanzamiento y ahí se detendrá. Después, el reloj será reseteado a T-10 minutos y se llevará a cabo una segunda cuenta atrás terminal hasta justo pasar de T-30 segundos antes de parar.
El objetivo es simular las condiciones reales de un lanzamiento, incluyendo aquellas en las que el lanzamiento podría resultar cancelado debido a problemas técnicos o meteorológicos. Y son precisamente problemas técnicos los que hicieron fallar la primera WDR.
Hubo varios, de hecho, pero el principal, igual que sucedió con las WDR para la misión Artemisa I, fueron las fugas de hidrógeno líquido. El SLS utiliza hidrógeno y oxígeno líquido como propelentes. El hidrógeno se carga a -253 °C, mientras que el oxígeno se carga a -190 °C.
El problema es que el hidrógeno en esas condiciones es capaz de colarse por la más mínima rendija. Y en el caso de la carga de hidrógeno líquido en el SLS el problema está en el punto en el que los conductos de tierra se conectan al cohete, conocidos como tail service mast umbilical, umbilicales finales del mástil de servicio, TMSU. En el caso de Artemisa I hubo que hacer hasta cinco WDR antes de que la NASA se diera por satisfecha.

El cohete de la misión durante su traslado a la plataforma. Las zonas problemáticas son las dos torres grises que se ven a la izquierda de la parte inferior del cohete – NASA/Aubrey Gemignani
La TMSU por la que se carga el hidrógeno tiene dos conductos, uno de 20 centímetros y otro de 10. Los conductos que vienen de los depósitos en tierra se conectan al cohete en la TMSU. Hay una placa de aluminio en el lado del cohete y otra de titanio en la TMSU donde terminan las respectivas conducciones. Las dos placas se atornillan juntas pero de tal forma que al despegar se sueltan. En los extremos de las conducciones, además, hay unas juntas de teflón que ayudan a sellarlo todo.
Lo que sucede es que según va circulando hidrógeno líquido por las conducciones y enfriando las placas y los sellos de teflón cada uno de los materiales se contrae a distintas velocidades debido al frío. La NASA, que por supuesto sabe esto, ajusta el proceso de llenado para tenerlo en cuenta. Y va a volver ajustarlo para esta segunda WDR, en la que además han reemplazado dos de las juntas de teflón.
Otra cosa que han hecho es aumentar el límite permisible de hidrógeno gaseoso que puede haber en la zona de las TMSU, que además es purgada continuamente con nitrógeno. Con los transbordadores espaciales, con Artemisa I, y con la primera WDR de Artemisa II el límite era un 4 %. Pero según las pruebas llevadas a cabo este límite puede subir hasta un 16 % sin que el hidrógeno se inflame. Lo que pasa es que esto no es solucionar el problema sino aprender a vivir con él, para bien o para mal.
Pero sea como sea en esta ocasión, como decía arriba, no ha habido problemas con las fugas de hidrógeno, o al menos no más allá de los límites ahora admisibles. Igual que no los hubo para cerrar la escotilla de la cápsula Orión como sí los hubo en la primera WDR.
Durante los próximos días el personal de la agencia va a instalar unas plataformas de acceso temporales en la plataforma de lanzamiento móvil que les permitirán tener acceso a los segmentos superiores de los propulsores de combustible sólido del SLS y al tanque intermedio de la etapa central. Esto le permitirá realizar el mantenimiento del sistema de terminación de vuelo y dejarlo listo de cara al lanzamiento.
Las plataformas son un invento nuevo que ha sido desarrollado gracias a lo aprendido durante la misión Artemisa I. En aquel momento no existían y a causa de los retrasos en el lanzamiento –hubo que hacer hasta cinco WDR– entre la tercera y la cuarta hubo que llevar el cohete de vuelta al Edificio de ensamblado de vehículos para llevar a cabo ese mantenimiento.
Así que, de nuevo, es muy posible que el próximo 7 de marzo vayamos a estar pendientes del lanzamiento de la primera misión tripulada a la Luna en algo más de 53 años. Aunque nada asegura que el día del lanzamiento el hidrógeno no vuelva a hacer de las suyas. O que haya cualquier otro problema. Pero sin duda el resultado de esta segunda WDR es un importante paso adelante.
Seguro que cuando Eugene Cernan, el comandante de la misión, dijo aquello de
…estoy en la superficie. Y, mientras doy el último paso del hombre en la superficie, para volver a casa por algún tiempo, pero creemos que demasiado tiempo en el futuro, me gustaría simplemente [decir] lo que creo que la historia registrará. El desafío de hoy de Estados Unidos ha forjado el destino del mañana del hombre. Y, cuando dejamos la Luna en Taurus-Littrow, nos marchamos y venimos, y si Dios quiere, como regresaremos, con paz y esperanza para toda la humanidad. «Buena suerte, tripulación de Apolo 17.»
No esperaba para nada que fuéramos a tardar más de medio siglo en volver a la Luna. Bueno, por ahora a orbitar la Luna, porque Artemisa II no incluye un alunizaje. Pero algo es algo.


