Por @Wicho — 10 de Junio de 2026

La descripción
Un Vulkkano TD-10 listo para hacer lo suyo

Había oído hablar muy bien del tocadiscos Vulkkano TD10. Y ahora que he podido probar uno que me han prestado ya entiendo por qué y lo comparto. En una palabra, «menamorao».

El TD10 es un tocadiscos de gama básica pero aún así de alta fidelidad en el que el fabricante, que por cierto, pertenece a Zococity, la tienda especializada en audio y vídeo, ha optado por no incluir florituras para a cambio centrarse en cómo suena.

Esto es una diferencia con otras marcas más conocidas que también tienen platos de entrada en este nivel de precio pero a los que además le ponen brazos automáticos y otros lujos que implican dedicarle menos dinero a los componentes que lo hacen sonar. Y que no dejan de ser una posible fuente de problemas.

Dicho esto, el TD10 tiene un plato aluminio tamaño completo, con lo que tus LP estarán perfectamente apoyados, tracción por correa, un brazo de aluminio recto con contrapeso ajustable, y un plinto –AKA chasis– fabricado en MDF con un peso es de 4,8 que se apoya en tres patas de goma, lo que le permite ser razonablemente inmune a las vibraciones. Está disponible en marrón y en negro.

La parte inferior trasera del chasis monta una caja, ya de plástico, que alberga la fuente de alimentación, el motor, el amplificador y las conexiones RCA y de toma de tierra, el enchufe para el alimentador, un interruptor de encendido y apagado, y un interruptor que permite utilizar el amplificador incorporado o no. Más sobre esto más adelante.

Puesta en marcha

Ponerlo a andar no es nada complicado. El primer paso es colocar el plato sobre el tocadiscos y enganchar la correa a la polea del motor. Para ello la correa trae insertada una pequeña tira de tela que permite hacerlo sin ningún tipo de complicación aunque nunca hayas hecho eso antes. Una vez hecho esto hay que colocar la alfombrilla de fieltro sobre el plato. La tracción por correa es otro elemento que ayuda a minimizar las vibraciones.

Como la cápsula, una Audio-Technica ATL-3600, muy popular en esta gama, ya viene instalada y alineada aquí no toca hacer nada. La aguja tiene punta de diamante cónica.

Lo que sí hay que hacer es equilibrar el brazo. Para ello, tras quitar el protector de la aguja, hay que soltar el brazo, desplazarlo a la izquierda para que libre su soporte, y ajustar el contrapeso para que quede perfectamente plano. A partir de ahí hay que girar el contrapeso hasta los 3,5 gramos, que son los recomendados para esta aguja.

Eso puede parecer complicado. Pero yo, que era la primera vez que hacía esto, conseguí ajustarla sin ayuda en 3,6 gramos. Esto lo sé porque lo que hice fue comprar una pequeña báscula para medir la presión del brazo sobre la aguja y así asegurarme de que era la correcta. Me costó 12 euros en Amazon y me queda para cualquier posible cambio de aguja, cápsula, o para usarla con otro tocadiscos.

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Que no se escape medio gramo

Es importante tener en cuenta que, a diferencia de otros platos de gama de entrada, el TD10 no incorpora altavoces, así que tendrás que conectarlo o bien a unos altavoces activos o bien a un amplificador que a su vez esté conectado a unos altavoces y que tenga entrada de línea o de fono. Para ello el TD10 incluye un cable RCA con toma de tierra de unos dos metros y medio de largo.

Ya sólo queda enchufarle el alimentador de corriente, y activar el interruptor de encendido.

Ah, y colocarle la tapa, que si no se va a llenar de polvo.

Sin lujos para sonar mejor

Como decía arriba Vulkkano ha decidido no incluir lujos en el TD10, y esto se refleja en los controles y en el funcionamiento del brazo. De hecho los dos únicos controles son el que pone en marcha y para el motor y el que selecciona 33 o 45 revoluciones por minuto. Aparte, está la palanca para subir y bajar el brazo.

Así que una vez colocado el vinilo sobre el plato y liberado el brazo, toca poner el motor en marcha, levantar el brazo con la palanca, llevar el brazo a su sitio, y bajarlo. Todo esto a mano. Y al no tener el brazo ningún automatismo una vez que se termine la cara del disco que estás reproduciendo el brazo se quedará en el surco interno y el brazo no se levantará. Y seguirá así hasta la muerte térmica del universo o hasta que tú lo levantes y lo lleves a su posición de reposo, lo que suceda antes.

Y aún así el motor no se parará hasta que acciones el interruptor correspondiente. El tacto de los interruptores me ha gustado bastante, por cierto.

Altavoces Vulkkano A5 ARC MKII, unos compañeros perfectos para el TD10

Foto de prpoducto de los altavocesHe estado usando el TD10 con unos altavoces activos Vulkkano A5 ARC MKII que también me han prestado y la combinación me ha parecido perfecta para alguien que, como yo, no se considera un audiófilo y que, aunque quisiera pensar que lo soy, probablemente ya no tiene unos oídos que puedan justificar que diga que lo soy.

Están disponibles en madera y en negro. Vienen con unas rejillas protectoras en negro que se colocan en su sitio con unos imanes, así que ponerlas o quitarlas es extremadamente sencillo.

Tienen un tweeter de 10 vatios de 25 mm con cúpula de seda, y un woofer de 20 W de 5,25 pulgadas con cubierta de tela negra y borde de goma. Disponen además de un conector para subwoofer, aunque yo los he utilizado sin él.

Su potencia es de 100 vatios RMS, más que suficiente para una sala como la mía, que mide unos 30 metros cuadrados. Nunca los he utilizado con su volumen máximo salvo unos segundos para comprobar que, de hecho, es demasiada potencia.

Además de la conexión RCA –aunque sin toma de tierra– que utilicé para el TD10 tienen conexiones Bluetooth, aunque con codec SBC, que es el más básico; óptica; USB-C, y HDMI ARC. Esto quiere decir que pueden ser perfectamente el corazón de un sistema de sonido por el que escuchar la televisión, una consola, o enviarle música desde tu móvil.

La caja incluye un cable con conector estéreo de 3,5 mm a RCA y un cable USB-C a USB-C pero, curiosamente, no uno óptico.

Así que además de con el TD10, los he estado utilizando como altavoces para escuchar la tele usando la salida óptica del decodificador, lo que me ha servido para recordar lo mal que suenan en general todos los canales de TV. Y también los he utilizado para escuchar música desde el ordenador o el móvil vía Bluetooth. Que codec SBC o no para mí suena lo suficientemente bien.

Mi mayor –creo que el único– pero a los altavoces es que los controles de volumen, agudos y bajos están en la parte trasera del altavoz derecho, que es el que «manda» en el sistema. Hubiera preferido, y creo que sería mucho más cómodo, que estuvieran en un lateral, por mucho que una vez que hayas dado con un ajuste que te convenza no los vas a andar tocando mucho.

Lo que sí tienen es un mando a distancia que permite encenderlos y apagarlos, seleccionar la fuente, controlar la reproducción del dispositivo Bluetooth que está sonando, subir y bajar el volumen y silenciarlos, y escoger un preajuste para el procesador de señal entre los modos Diálogo, Música y Película. También permite activar o desactivar el modo bajo virtual.

Una cosa a tener en cuenta es que los altavoces se conectan entre sí con un cable especial que mide unos 2,5 metros de largo. Y que yo sepa no lo hay más largo, así que tienes que tener en cuenta eso de cara a cómo quieras colocarlos.

El cable de corriente, por su parte, es de tipo Philips, de esos que parecen un ocho, así que en ese sentido no tendrás ningún problema para encontrar uno de la longitud que quieras.

La experiencia de disfrutar de los vinilos, y no sólo por su sonido

Como comenté hace un tiempo, tenía ganas de recuperar mis vinilos. Por un lado por aquello del ritual de escoger un disco, sacarlo de la funda, colocarlo en el plato, limpiarlo, y finalmente escucharlo.

Por otro, para poder aislarme de distracciones y notificaciones en el móvil o en el ordenador. Que suelo trabajar con música cuando estoy con el ordenador, pero la experiencia de los vinilos es muy distinta.

Entonces, ¿por qué construir un mueble para un tocadiscos? Porque estoy cansado de que todo requiera una cuenta y una actualización de software. Una suscripción. Quiero escuchar música sin necesitar una Wi-Fi y sin notificaciones que intenten distraerme. No quiero recuerdos guardados en una caja en el ático. Los quiero en la habitación, girando, con huellas que pueda limpiar, el crujir del polvo en la pista, no un archivo en un servidor en algún lugar.

– Jesper en el vídeo
La cosa más significativa que he construido jamás

Y con el TD10 y los A5,a demás de todo lo demás, suenan muy bien. No voy a decir que mejor que un servicio de streaming en alta calidad. Pero, de nuevo, es que no busco eso.

Margen para la mejora

El TD10, aún con ser de gama de entrada y con sonar muy bien de serie, tiene opciones de mejora.

La más inmediata y sencilla y con menos complicaciones es cambiar la aguja por una elíptica, que por pocos euros mejorará apreciablemente el sonido de tus vinilos. Por mucho que tus oídos y tú tengáis una edad. Una candidata es la Audio-Technica ATN3600LE, que ronda los 30 euros.

O quizás comprar un cable RCA un poco mejor que el que viene de serie, aunque he de decir que yo no he notado ningún problema con él

La siguiente mejora sería cambiar la cápsula por otra mas avanzada, siempre teniendo en cuenta que tiene que ser una cápsula de imán móvil que requiera una fuerza de apoyo de entre 3 y 6 gramos, que es lo que soporta el TD-10. En la caja viene una guía de cartón que sirve para ajustar la nueva cápsula si decides cambiarla.

Y a partir de ahí podrías adquirir un amplificador de fono externo para sustituir al que trae el TD-10 de serie. Pero sin enloquecer, claro, que el TD10, por mucho cariño que le haya cogido, no deja de ser un plato de gama de entrada. Y mi sala no está ni estará tuneada para que ni el plato ni los altavoces puedan dar lo mejorcísimo de sí mismos.

Aunque, como ya he dicho, no lo necesito: mis vinilos, que llevaban décadas abandonados, suenan más que bien. Y, de nuevo, me están permitiendo disfrutar de la música de una forma que tenía casi olvidada.

¿Lo que menos me ha gustado de todo esto? Que aunque el TD10 viene con un adaptador para singles no tiene la típica hendidura en el chasis para colocarlo. Así que casi seguro que acabaré por perderlo.

En fin, que con un precio de 160 euros para el TD10 en Amazon me parece más que recomendable si quieres volver a meterte en el mundo de escuchar vinilos. Y si no tienes ya unos altavoces con los que utilizarlo, los A5 ARC MKII salen en 190 euros.

Juntos forman un pack muy, muy recomendable. Y sueltos también.

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