Por @Alvy — 21 de Abril de 2022

He flipado bastante con la existencia de este chisme, al que llaman cariñosamente Le Carrousel, que me he encontrado en Pamline TV (de Saint-Gobain, una empresa de canalizaciones). Se trata de un carrusel gigantesco con grandes ruedas que se utiliza específicamente como prueba de resistencia para tapas de fundición, como las de las alcantarillas y cajas de registros. El invento es simplemente un gran brazo giratorio con ruedas que simula un camión de 8 toneladas pasando a 50 km/h.

Según he aprendido en su web las vulgares tapas o registros se denominan técnicamente «dispositivos de cubrimiento y de cierre para zonas de circulación utilizadas por peatones o vehículos». Y además hay una Norma Europea (EN 124:2015) sobre su marcado, calidad y otros detalles importantes. Con la instalación de Saint-Gobain se puede comprobar en tres meses lo que sucedería al cabo de 20 años de tráfico rodado. Es un poco como esos aparatitos mecánicos que muestran en Ikea cuán resistentes son sus muebles abriéndolos y cerrándolos cientos de veces por hora, pero a lo bestia.

El carrusel gira a unos 600 ciclos por hora y puede totalizar unas 5.000 vueltas completas a lo largo del día. Entre otras cosas –en el vídeo se ve algún detalle– está el asunto de que la rueda además ejerce cierta torsión sobre las tapas y la superficie, provocando su desgaste y/o rotura. Si alguna vez has visto las baldosas rotas de un parking y te has dado cuenta de que se rompen justamente donde se realizan los giros de volante –y no tanto por el peso de los automóviles– comprobarás que estas pruebas también cubren ese efecto.

Me imagino que en estas instalaciones cada temporada de pruebas culminará con un reasfaltado completo del circuito, porque se debe quedar bastante machacado… Tanto o más que las propias tapas que se están probando.

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(Vía Core77.)

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