Waterway Map es uno de esos proyectos cartográficos que cuando lo ves te parece «un mapa bonito» y acabas indagándolo como si fuera una madriguera de conejos fluvial. La idea es sencilla: toma los datos de OpenStreetMap y agrupar ríos, arroyos y otros cursos de agua según cómo están conectados entre sí.
En el mapa todo lo que fluye hacia el mismo sitio aparece con el mismo color; las de mayor afluencia son líneas más gruesas. Así que ahí están el Nilo, el Mississippi o el Ebro con sus amplias cuencas hidrográficas. Pero ojo: no mide el caudal real, ni las lluvias, anchura, ni sirve para saber si se van a inundar las casas cercanas. Es un mapa, no una bola de cristal.
La gracia técnica está en que WaterwayMap trata los ríos como un grafo: en OpenStreetMap las líneas circulan se trazan en un sentido, y en el caso de los ríos ese sentido debería coincidir con el del flujo. A partir de ahí el algoritmo del mapa calcula qué hay aguas arriba, reparte valores cuando un río se divide, recombina ramas cuando vuelven a juntarse y dibuja algunas líneas más gruesas según cuántos kilómetros de cauces tienen por encima. Ideal para perder la tarde felizmente.
Entre otras cosas se pueden…
- Ver redes fluviales completas: los colores agrupan los afluentes y ríos conectados que acaban desembocando en el mismo punto.
- Detectar bucles raros: los cursos de agua circulares suelen ser errores de mapeado en OSM, así que se si detectan se marcan (y se pueden corregir).
- Encontrar desembocaduras «sospechosas»: un río que termina en mitad de ninguna parte puede ser una pista para corregir datos.
- Explorar ríos concretos: hay una lista de ríos por nombre, país y afluentes.
- Editar en OpenStreetMap: todo incluye enlaces para abrir los diferentes puntos en las páginas de datos del wiki de OpenStreetMap y arreglar los desaguisados.
El directorio mundial ya muestra cifras bastante curiosas. Por ejemplo, el río Huang He aparece con 5.267 km, 24 «canales laterales», 463 afluentes y 68.711 km de cursos aguas arriba desde su desembocadura. En el índice por países, España figura con 126.217 «canales» y 52 subregiones, mientras que Canadá aparece con 5.996.184 y Estados Unidos con 1.102.520. Cifras que no conviene tomar como hidrología oficial, sino como lo que son: datos útiles para cartógrafos y otras gentes y sobre todo muy frikis.
Este proyecto es una idea de Amanda McCann (encontré una entrevista con ella en Open Cage Data), que originalmente había creado una herramienta llamada osm-lump-ways para agrupar carreteras con el mismo nombre y un día acabó probándola con ríos por ver qué pasaba.
Como sucede a veces con los «proyectos colaterales», vio que quedaba bonito y útil, así que siguió con ello. Lo mejor es que el proyecto no solo enseña mapas vistosos: también convierte los errores de una base de datos gigantesca en «puntos visibles», casi obvios, que se pueden corregir de forma colaborativa. Cuando un pequeño tramo mal etiquetado puede cambiar de color media cuenca fluvial, cualquier ayuda para pescar gazapos viene de perlas.
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