Por @Alvy — 19 de Agosto de 2019

El desesperante retardo al teclear: una demostración experimental de hasta dónde llega tu aguante

Este experimento de retardo de teclado programado por Monica Dinculescu permite entender táctilmente las diferencias entre tiempos de retardo –medidos en milisegundos– que puede haber al teclar. Esto se da tanto en una comunicación a distancia (usando un terminal, chat o similar) como en modo «local» sobre cualquier aplicación, ya sea en el ordenador, la pantalla del teléfono móvil o tableta. Es la llamada latencia al teclear: el tiempo transcurrido entre que realizas la acción (clic) y se ve el resultado (aparecer la letra en la pantalla).

Para hacer la prueba basta elegir un valor (haciendo clic en los botones) o escribirlo y luego teclear cualquier texto; cuanto más mejor para que se pueda apreciar mejor.

Como es lógico, cuanto menos retardo mejor. Las personas no podemos distinguir entre valores muy pequeños, como entre 1 y 5 ms, pero a partir de ahí la cosa se complica: 10 ms parece todavía aceptable, 30 ms podría «ser mejorable», 50 ms empieza a ser molesto y 100 ms (una décima de segundo) es prácticamente impracticable. A partir de ahí, apaga y vámonos.

Una versión en audio con un teclado de piano del mismo experimento muestra lo diferente que es pulsar teclas musicales que teclas con letras. A mi me resulta bastante más aceptable un retardo algo mayor en el teclado musical; imagino que para quienes toquen el piano quizá esos 10 ms sean también el límite.

La latencia, esa gran ignorada

El aguante de cada persona es algo variable, naturalmente. Habrá quien sea de mecanografía lenta y con 100 ms todavía encuentre que la respuesta no es incómoda. Y quienes tienen una velocidad mayor y un «aguante» por debajo de 20 ms A mi por ejemplo por encima de los 10 ms ya me empieza a desesperar la cosa. YMMV.

Estos valores aunque puedan parecer una tontá son fundamentales para mantener una buena experiencia de usuario y no deben subestimarse nunca. Legendariamente se sabe que Woz procuró que en los Macintosh la latencia tanto del tecleado como especialmente del ratón –un nuevo dispositivo para la época– fueran mínimas; en Windows en cambio se tomaron la latencia y el refresco del ratón con más relax hasta Windows 7 por lo menos y… bueno, las diferencias son obvias.

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