Por @Alvy — 16 de Diciembre de 2022

Este vídeo del humilde canal de YouTube de GlassTTY me ha parecido tan entretenido como educativo, porque demuestra dos cosas: lo mucho que se podía hacer con los pequeños primeros ordenadores familiares y cómo se puede divulgar de forma amena sobre algo tan complicado como es el funcionamiento de una central nuclear. Y si además se le añade un toque de fino humor británico, mejor que mejor.

La inspiración del proyecto es un viejo anuncio publicitario del año 1980 sobre las bondades del novedoso Sinclair ZX80, afirmando del pequeño ordenador con 1 KB de RAM que:

(…) El ZX80 se programa en BASIC y puede usarse literalmente para cualquier cosa, desde jugar al ajedrez a controlar una central nuclear.

Se ve que esto caló hondo en la joven mente del presentador –como en las nuestras– y, décadas después, se ve que le dio por comprobar esa literalidad. Para ello se hace con un ZX81 de segunda mano (que fue la versión más popular y con algunas mejoras del ZX80 original) pero, a falta de una central nuclear –más difícil de encontrar– decide programar un modelo lo más fiel posible. Pero no en su «superPC de última generación» sino también en el ZX81.

Tras añadirle los 16 KB de RAM máxima que admitía este modelo y algunas mejoras en la fuente de alimentación y salida de vídeo todo es cuestión de tirar código (en Basic, claro). El código, llamado ZXReactor, se puede descargar; curiosamente esos archivos son un .WAV con sonidos como los de las cintas de casete en donde se guardaban los programas.

En el vídeo puede verse cómo funciona la central nuclear de forma visual; los gráficos son en blanco y negro y sin detalles porque las limitaciones gráficas de aquellos ordenadores eran muchísimas. Pero tiene una buena representación de los diversos componentes: reactor, generador de vapor, turbina, circuitos de refrigeración… y paneles donde se pueden ver los valores: temperatura del agua, energía generada, etcétera. Desde una segunda pantalla se pueden controlar el bombeo de agua e incluso abrir y cerrar válvulas. La simulación empieza con 0,75 GW y llega hasta 1 GW. Nada mal para un ZX81.

Las explicaciones son muy someras pero permiten entender el funcionamiento del proceso de fisión nuclear y de la central en sí; también cómo circula el agua, varía la temperatura y los posibles problemas. De hecho la parte final de la explicación es la más divertida, y la que todo el mundo espera: «provocar una fusión accidental del reactor nuclear». Para eso se cortan una por una las bombas de refrigeración y sube la temperatura de forma primero controlada… y luego ya no tanto. ¿Qué sucederá?

Curiosamente el software de la simulación incluye también alarmas para esos eventos –igual que en la realidad– y saltan las reacciones oportunas para compensarlos, incluyendo el SCRAM* o «apagado de emergencia. Pero como «aquí hemos venido a jugar» se fuerza a la máquina a que «todo falle», y al final la cosa acaba con los neutrinos por ahí desparramados borrando la pantalla. Tan interesante como educativo.

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* SCRAM se suele decir que son las iniciales de Safety Control Rod Axe Man («Hombre que corta con una hacha la cuerda de la barra de control»), que aunque hay quien cree que pueda ser apócrifo o retroacrónimo (inventado a posteriori) es sin duda tan apropiado como divertido.

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