Por Nacho Palou — 17 de Noviembre de 2017

Airbus A380

Después de utilizarlo durante apenas 10 años —muy poco tiempo para un avión comercial, más todavía para uno de la categoría del A380— Singapore Airlines le ha devuelto a Airbus uno de sus A380.

El A380 quedará almacenado en el aeropuerto de Tarbes Lourdes Pyrénées (no muy lejos de la planta que tiene Airbus en Toulouse, donde se ensambló) pintando de blanco por completo. Se quedará ahí guardado e inutilizado —sin motores— hasta que aparezca algún cliente interesado, si aparece.

Un avión almacenado es un avión que nadie quiere y que no tiene cabida en la flota aérea mundial, lo cual no es una buena noticia para el A380. La viabilidad y el futuro del A380 vienen siendo cuestionados desde antes incluso de su lanzamiento en 2007 debido a su excesivo tamaño, costes operativos y capacidad (puede configurarse para más de 850 pasajeros, aunque la cifra habitual ronda más bien los 500), y la lista de pedidos para este gigantesco avión de 435 millones cada año es más corta.

Esencialmente Airbús ha perdido por tanto la apuesta que hizo hace más 30 años por un modelo de aviación comercial basado en múltiples conexiones regionales y unos pocos aeropuertos de gran capacidad sirviendo a modo de hub; el modelo actual es justo el contrario gracias al desarrollo de aviones más pequeños y más eficientes, capaces de cubrir largas rutas con menos costes y más fáciles de llenar de pasajeros.

Lo que queda fuera de toda duda es la proeza técnica que representa el Airbus A380.

Según The Telegraph, Airbus espera que Singapore Airlines devuelva al menos otros tres A380, y “si la compañía no les encuentra un nuevo hogar acabarán desguazados.”

Fotografía: Dmitry A. Mottl.

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