
impresión artística a propósito no demasiado detallada del F/A-XX – Armada de los Estados Unidos
Hace unas horas la Armada de los Estados Unidos confirmaban que había adjudicado a Boeing el desarrollo del F/A-XX, el que será su caza embarcado de sexta generación y el avión llamado a sustituir al F/A-18E/F Super Hornet y complementar al F-35C a partir de la década de 2030.
El contrato tiene un valor de algo más de 20.000 millones de dólares y servirá para que Boeing desarrolle y fabrique aviones de prueba que servirán para comprobar la aeronavegabilidad, la integración de armamento y los sistemas de misión, y los equipos de tierra. Luego vendrá lo de comprar los que la Armada necesite para equipar sus escuadrones y soltar por ellos otros cuantos miles de millones de dólares.
El F/A-XX será la pieza clave de lo que la Armada denomina Air Wing of the Future, Ala embarcada del futuro, que integrará también al F-35C y otras aeronaves de combate colaborativas no tripuladas. Aunque aún se conocen muy pocos detalles de él más allá de cosas más o menos obvias como que Se espera que este avión ofrezca un alcance, una capacidad de supervivencia y unas capacidades de conexión en red considerablemente superiores a las de los cazas actuales de la Armada.
Boeing se impuso a Northrop Grumman en la adjudicación del contrato después de que Lockheed Martin quedara eliminada en una fase anterior del proceso de selección porque al parecer su propuesta no cumplía con los requisitos de la Armada.
El F/A-XX va a ser en San Luis, igual que el F-47, el primer caza de sexta generación para la Fuerza Aérea, cuya adjudicación se llevó Boeing a principios de 2025. Aunque la armada se ha asegurado de que la planta motor y la célula de ambos sean distintas para eliminar el riesgo de que problemas detectados en cualquier de ellas pudieran paralizar las dos flotas.
Pero aún así, visto el aparentemente eterno reguero de problemas de Boeing con todas las adjudicaciones que se ha llevado en los últimos años para el desarrollo de aviones para las fuerzas armadas de los Estados Unidos¹ como por ejemplo el avión nodriza KC-46 o el entrenador T-7A Red Hawk el que la Armada haya optado de nuevo por ella no deja de parecerme poco menos que un enorme acto de fe.
Y eso por no hablar de que salvo algunos biplanos de relativo éxito en la Primera Guerra Mundial y algún que otro avión en el periodo de entreguerras Boeing nunca ha diseñado un caza de éxito por su cuenta. Y mucho menos un caza embarcado.
Porque tanto el F-15 como el F-18 vienen de la compra de McDonnell Douglas, y está por demostrar que la Boeing actual conserve algo de esa sabiduría. Y el F-22 lo fabrica a medias con Lockheed Martin.
Así que veremos.
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¹ Lo de los problemas con la Starliner o con sus aviones comerciales lo dejamos para otro día para no hacer mucha sangre.
