Por @Wicho — 21 de Mayo de 2026

El avión siniestrado aterrizando en Hong Kong en agosto de 2015 – Kelvin Yu (Dominio público)
El avión siniestrado aterrizando en Hong Kong en agosto de 2015 – Kelvin Yu (Dominio público)

El 21 de marzo de 2022 el vuelo 5735 de China Eastern Airlines se estrellaba sin supervivientes algo más de una hora después de haber despegado. Ahora sabemos que antes del accidente alguien, presumiblemente el primer oficial, cortó el suministro de combustible a los dos motores y empujó la palanca de control para que el avión empezara a descender. Pero no lo sabemos gracias a las autoridades chinas. Más bien todo lo contrario.

De hecho al mes del accidente las autoridades chinas publicaron el informe preliminar en el que lo que más llamaba la atención era la normalidad de todo:

La investigación indica que las cualificaciones de la tripulación de vuelo, de la tripulación de cabina y del personal de mantenimiento cumplían con los requisitos; que el certificado de aeronavegabilidad de la aeronave accidentada era válido; que no había informes de ninguna avería ni de ninguna avería diferida en el día del accidente; que no había carga declarada como mercancía peligrosa en el avión; que las instalaciones y equipos de navegación y monitoreo a lo largo de la ruta involucrada en este vuelo no presentaban ninguna anomalía, y que no había predicción de meteorología adversa peligroso. Hasta el momento de desviarse de la altitud de crucero la comunicación por radio entre la tripulación y el departamento de control de tráfico aéreo eran normales.

Y a partir de ahí, silencio de radio hasta que el verano pasado dijeron que nunca iban a publicar el informe final porque afectaría a la seguridad nacional.

Sin embargo alguien se dio cuenta de que bajo los auspicios de la Ley por la Libertad de la Información (FOIA) de los Estados Unidos los documentos de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) relativos a investigaciones de accidentes en el extranjero pasan a ser públicos dos años después del accidente o cuando se publique el informe final de la investigación, lo que ocurra primero.

Así que esa persona pidió a la NTSB, involucrada en la investigación al ser el avión afectado un Boeing 737 de fabricación estadounidense, los datos que tuviera.

Dentro de los datos que tiene la NTSB [PDF] están los extraídos del grabador de datos de vuelo (FDR), de los que tiene copia, no así de los del grabador de voz, de los que por lo que sea no se quedaron con una copia y que están en poder de las autoridades chinas y de los que sólo sabemos que se pudieron recuperar sin problema.

Esos datos indican que los interruptores de paso de combustible a los motores fueron puestos en la posición OFF, lo que hizo que se pararan a los pocos segundos. Además indican que la palanca derecha –la del copiloto– fue empujada hacia adelante, lo que habría hecho que se bajara el morro del avión, lo que a su vez explica que se estrellara en un picado.

Lo malo es que el FDR en ese avión no tenía batería de respaldo, con lo que dejó de grabar en cuanto se apagaron los motores y dejó de recibir alimentación eléctrica. Y no, por muy WTF que suene no es obligatorio que tenga alimentación de respaldo.

Pero en cualquier caso, y por mucho que le pese a las autoridades chinas, todo parece indicar que estamos ante otro accidente provocado, un caso similar al del vuelo 9525 de Germanwings y probablemente al del vuelo 171 de Air India.

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