Este fin de semana se han cumplido 40 años del estreno de Top Gun, la película protagonizada por el Grumman F-14 Tomcat. Así que me ha parecido el momento oportuno para hablar de la Maverick Act, la Ley Maverick. Se trata de una ley que se está tramitando en el Congreso y Senado de los Estados Unidos que tiene como objetivo volver a poner un F-14D en condiciones de vuelo. O, como poco, de rodar por tierra por sus propios medios.
La ley autoriza la transferencia de tres F-14D, documentación, y piezas extra de repuesto al Centro Espacial y de Cohetes de EE. UU. en Alabama desde el cementerio de aviones del 309º Grupo de Mantenimiento y Regeneración Aeroespacial, durante mucho tiempo conocido como AMARC, aunque su denominación actual es AMARG.
La ley no va a tener problemas en ser aprobada, ya que la apoyan tanto el partido Demócrata como el Republicano. Pero ya lo de poner en funcionamiento un Tomcat puede ser otra historia.
Y es que a pesar de que aunque los aviones que están en el AMARG no están simplemente dejados de la mano del FSM a la intemperie sino que han sido sometidos a un proceso de preservación que debería facilitar su eventual vuelta al servicio lo cierto es que los F-14D que serán cedidos llevan allí cerca de veinte años en el mejor de los casos. No hay que olvidar que el Tomcat hizo su último vuelo de servicio el 22 de septiembre de 2006. Así que a ver en qué condiciones están.

F-14D en el AMARG (fila central) rodeados por F-15 Eagle por arriba y A-10 Warthog II por abajo – Google Maps
En concreto se trata de los ejemplares con número de inventario 164341, 164602 y 159437, que la ley declara como excedentes para las necesidades de las fuerzas armadas.
La ley, además, especifica que habrá que desmilitarizarlos y eliminarles cualquier posibilidad de portar armas, que seguirán sometidos a un estricto control de exportación –Irán puede tener aún, o no, algún F-14 en servicio– y que no le puede costar un dólar a los contribuyentes.

El F-14D(R) con número de registro 164602 y los colores de los Blacklions, fotografiado sobre Iraq durante el último despliegue operativo del modelo, es uno de los tres que menciona la Ley Maverick – Armada de los Estados Unidos / Subteniente Scott Timmester
Así que poner uno de esos Tomcat en vuelo va a distar de ser trivial. Y mucho menos será barato. Pero Jared Isaacman, el actual director de la NASA, ya ha dicho que acepta el desafío.
No como director de la NASA sino como aerotrastornado. Isaacman tiene un grado en aeronáutica y es un experimentado piloto, con más de 7.000 horas de vuelo en aviones de varios tipos. Además es el fundador de Draken International, una empresa que vuela aviones militares de todo tipo como servicio para el entrenamiento del personal de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y empresas de defensa. Y tiene una considerable fortuna personal que ha conseguido como fundador de Shift4 Payments.
Así que tiene la experiencia, las ganas, y el dinero como para acometer la tarea. Y estoy dispuesto a creer que se va a salir con la suya. Aunque sea una tarea que llevará años.


