Por @Wicho — 22 de Diciembre de 2025

Foto de grupo de la jura del cargo de Isaacman, con la mano derecha levantada y la izquierda sobre un libro que sostienen sus padres
El juez federal de distrito Timothy Kelly, a la izquierda, toma juramento a Jared Isaacman, a la derecha, como decimoquinto administrador de la NASA, en presencia de los padres de Isaacman, Donald y Sandra Marie – NASA/Bill Ingalls

A la segunda ha ido la vencida y desde el pasado día 18 Jared «Rook» Isaacman ocupa el puesto de director de la NASA. Se convierte así en el decimoquinto director de la agencia desde su creación.

Director en este caso es completamente apropiado porque hasta la fecha todos los directores de la agencia han sido hombres, aunque Janet Petro fue directora interina de la agencia durante 170 días entre el 20 de enero y el 9 de julio de 2025.

Lo de Isaacman ha sido a la segunda porque aunque todo parecía listo para que ocupara el cargo en la primavera de este año la ruptura de relaciones entre el presidente Trump y Elon Musk llevó a que el presidente retirara su candidatura para poner como director interino de la agencia a Sean Duffy, Secretario de transportes.

Pero un nuevo acercamiento entre Trump y Musk y el que Duffy tampoco es que lo estuviera haciendo demasiado bien sino más bien todo lo contrario llevó a que el presidente, que es quien tiene potestad para hacerlo, volviera a nominar a Isaacman a principios de noviembre.

Jared Isaacman es multimillonario gracias a Shift4 Payments, la empresa de procesado de pagos que fundó y de la que es director ejecutivo. Pero además su fortuna personal le ha servido para obtener la licencia de piloto y para perseguir su aero y espaciotrastorno.

De hecho en 2012, cofundó Draken International, una empresa con sede en Florida que capacita a pilotos para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Y ha financiado de su propio bolsillo las misiones espaciales Inspiration4 y Polaris Dawn, ambas voladas con SpaceX.

Aunque como director de la NASA se ha comprometido a dejar su puesto y su posición como accionista mayoritario de Shift4 Payments para evitar conflictos de interés, igual que renunciará también a algunos otros cargos y acciones de otras empresas.

Con este curriculum no tiene que demostrar su interés en la aeronáutica y el espacio, los dos campos de trabajo de la NASA, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio. Y en una administración en la que el Secretario de defensa es un ex presentador de televisión, en la que el FBI lo dirige un antiguo podcaster, y en la que está al frente un antivacunas declarado, por citar sólo algunos ejemplos, diría que es uno de los nombramientos más adecuados que ha habido.

Pero aún así siempre he dicho que tengo mis dudas acerca de su adecuación al puesto de director de la NASA.

Porque una cosa es dirigir una empresa privada –o varias– y otra estar al frente de una agencia estatal en la que además de gestionar equipos y presupuestos hay que pelear con los representantes políticos de los distintos estados a la hora de buscar un equilibrio en la adjudicación de programas y, por tanto, del presupuesto de la agencia.

De hecho uno de los principales problemas a los que se va a enfrentar Isaacman es que la administración Trump quiere recortar el presupuesto de la NASA en cerca de un 24 % mientras que el congreso y el senado se oponen a esos recortes. Además tendrá que defender la nueva política espacial de la administración Trump, publicada el mismo día en el que juraba el cargo, titulada Asegurando la superioridad estadounidense en el espacio.

También me preocupa la influencia que va a tener Elon Musk sobre él porque, a fin de cuentas, por mucho que lo haya nominado Trump, es indiscutible que es el candidato de Musk.

Por ahora, estos son los objetivos que se ha marcado a nivel personal:

  • Misión: Defenderé los ambiciosos objetivos de la exploración espacial tripulada, descubrimientos científicos y una próspera economía orbital que garantice el liderazgo de Estados Unidos en el espacio. Nunca más renunciaremos a nuestra capacidad de alcanzar las estrellas y nunca nos conformaremos con el segundo puesto.
  • Integridad: Desempeñaré mi cargo de manera responsable, transparente y sin ánimo de lucro personal, cubriendo todos los gastos que me permita la ley y respetando plenamente mi código ético. Mi lealtad es hacia mi país, mi presidente y la agencia espacial que me ha inspirado desde que era niño.
  • Urgencia: Centraré intensamente los esfuerzos de la agencia en lograr lo casi imposible, la razón misma por la que se creó la NASA en primer lugar. Eliminaremos la burocracia que impide el progreso y empoderaremos a los mejores y más brillantes para que asuman la responsabilidad, actúen con rapidez, acepten riesgos inteligentes y actúen con un enfoque implacable en el éxito de la misión.
  • Inspiración: Cada lanzamiento, cada avance científico debe inspirar a la próxima generación a soñar en grande, a alcanzar metas más altas y a creer que todo es posible. Además de mis actuales iniciativas filantrópicas, donaré mi salario como administrador al Space Camp del U.S. Space & Rocket Center para ayudar a preparar a los pioneros del mañana.

Que se traducen en estos puntos en un comunicado que ha enviado a toda la agencia:

  • Estados Unidos liderará el ámbito espacial, en constante expansión, y nunca quedaremos en segundo lugar. Aceleraremos los planes existentes en la mayor medida posible, llevaremos de vuelta a los astronautas estadounidenses a la Luna y estableceremos una presencia duradera en la superficie lunar.
  • Impulsaremos una próspera economía espacial para construir un futuro que requiera múltiples estaciones espaciales, una base lunar y el establecimiento de capacidades en el espacio profundo para hacer realidad la visión del presidente Trump de que los astronautas estadounidenses planten la bandera estadounidense en Marte.
  • La NASA se convertirá en un multiplicador de fuerzas para la ciencia mediante la creación de nuevas asociaciones con la industria y las instituciones académicas para aumentar el ritmo de los descubrimientos que cambian el mundo.

Casi nada.

En cualquier caso habrá que concederle el beneficio de la duda y ver cómo van las cosas en los próximos meses.

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