Por @Wicho — 3 de Diciembre de 2022

Vista frontal del avión dentro de un hangar con la bandera de los Estados Unidos al fondo
El primer prototipo del B-21 durante su presentación – Northrop Grumman

En una ceremonia celebrada ayer Northrop y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) presentaron en público por primera vez el bombardero B-21 Raider. No es que hayan dejado ver muchos detalles, pero es que tampoco les queda otro remedio teniendo en cuenta que en los próximos meses el prototipo empezará a hacer pruebas fuera del hangar y pruebas de rodadura antes de su primer vuelo, previsto para 2023. Y seguro que en cuanto salga del hangar habrá algún satélite que otro haciéndole fotos.

La presentación del B-21 llega 34 años después de la del B-2 Spirit y 38 de la del B-1B Lancer, los dos aviones a los que está destinado a sustituir. Aunque en un giro sorprendente de los acontecimientos está previsto que sirva junto con el B-52 Stratofortress, que fue presentado en público en marzo de 1954 y que aún sigue en servicio, claro que convenientemente modernizado.

La USAF tiene intención de comprar 100 de estos nuevos aviones, que incorporan los últimos avances en tecnologías furtivas de baja visibilidad, y un alcance mayor que el de su predecesor. La cifra exacta está aún clasificada pero se sabe que puede alcanzar cualquier lugar del mundo despegando desde los Estados Unidos. De hecho la Base de la Fuerza Aérea de Ellsworth, en Dakota del Sur, se convertirá en la primera Base Operativa Principal y unidad de entrenamiento para el B-21; por su parte las Bases de la Fuerza Aérea de Whiteman, en Missouri, y Dyess, en Texas, van a ser las otras dos bases en las que se despliegue el B-21. Cada una de ellas recibirá aviones a medida que estén disponibles.

No sólo su alcance es clasificado; la mayoría de los detalles de su diseño todavía lo son, aunque por lo visto en la presentación parece tener unas alas y unas tomas de aire más alargadas que las del B-2. El fuselaje también parece más ancho y profundo, aunque es bastante más pequeño que el B-2. Pero por saber no se sabe si monta dos o cuatro motores. El coste estimado es de 600 millones de dólares por ejemplar.

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