Por @Wicho — 14 de Agosto de 2018

Hace unos días me encontré con una noticia que afirma que Galicia abre paso al coche eléctrico con el despliegue de 155 puntos de recarga, lo que me recordó que tenía pendiente un vídeo sobre el asunto.

Es de Juan Francisco Calero y se titula El desastre de viajar en un coche eléctrico en España (y el coche no tiene la culpa). En él intenta simular un viaje largo planificando la ruta teniendo siempre a tiro una estación de carga para el Nissan Leaf que llevaba ese día.

Pero el problema es que el cargador del concesionario en el que tenía planificada la primera carga llevaba diez días estropeado, algo que no le habían dicho por teléfono a pesar de haber llamado antes para comprobar que estaba disponible. Así que a partir de ahí el viaje se convirtió en una especie de odisea a la caza de un cargador compatible con el coche dentro de la autonomía que le quedaba.

El más cercano, en un Corte Inglés en Alcalá de Henares, resultó que ya no se podía utilizar. Menos mal que un amigo le dejó enchufar el coche en su taller a un enchufe de la pared, donde consiguió recuperar unos 12 kilómetros de autonomía tras un par de horas de carga, lo que le permitió llegar a un concesionario de Coslada en el que había un cargador de 50 kilovatios. Sólo que ese cargador no entregaba más que 17 ó 19 kilovatios porque la instalación eléctrica no daba para más.

Así que usar un coche eléctrico para algo que no sea moverte por tu ciudad o entre puntos el los que que tengas muy claro que hay cargadores es una especie de odisea porque tienes que tener la suerte de que los cargadores que hayas escogido en ruta funcionen, que el personal de los puntos en los que están sepa de lo que hablas y esté informado de las condiciones en las que está el cargador, que la instalación eléctrica adecuada… y eso por no hablar de los posibles tiempos de espera si hay alguien que haya puesto su coche a cargar antes que tú o de que alguien deje el coche a cargar y se vaya y no vuelva y deje el cargador ocupado más tiempo del necesario.

Toda una aventura porque la infraestructura necesaria aún no está lista.

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