Tras dos «paradiñas» en la cuenta atrás de hoy y tras un primer intento de lanzamiento cancelado el pasado domingo hace unos minutos Blue Origin ha hecho historia al conseguir recuperar la primera etapa de su cohete New Glenn al segundo intento.
Esto la convierte en la segunda empresa en haber conseguido tal cosa. Y en la primera en hacerlo con un cohete propulsado por metano y oxígeno líquidos (metalox); las primeras etapas de SpaceX utilizan keroseno y oxígeno líquido. Eso sí, SpaceX va ya por los 532 aterrizajes con éxito de sus primeras etapas.
La recuperación de esta primera etapa llega casi exactamente diez años después de que Blue Origin consiguiera lanzar y recuperar por primera vez el New Shepard, su cohete suborbital.
La empresa china LandSpace fue la primera del mundo en conseguir poner una carga útil en órbita utilizando un cohete metalox allá por diciembre de 2023.
El primer intento de recuperar la primera etapa en el primer lanzamiento de un New Glenn –¡uf!– fracasó cuando viajaba de vuelta a una velocidad aproximada de Mach 5,5 a una altitud de algo menos de 26 kilómetros. Hoy la maniobra ha ido, aparentemente, como la seda.
La idea es que estas primeras etapas, igual que las de los Falcon 9 de SpaceX, sean reutilizadas en futuros lanzamientos. De hecho Blue Origin tiene toda la intención de volver a utilizar esta primera etapa, en principio el próximo año para el primer lanzamiento de su aterrizador lunar Blue Moon Mark 1.

El espaciopuerto flotante Jacklyn a la espera de su primer cliente – Blue Origin

La primera etapa de la misión Never Tell Me The Odds, No me digas las probabilidades, en Jacklyn – Blue Origin
Además, los satélites de la misión ESCAPADE de la NASA se separaron con éxito de la segunda etapa del cohete, que no hay que olvidar que ese era el objetivo principal del lanzamiento a pesar de toda la emoción de la recuperación de la primera etapa. Los dos orbitadores, idénticos entre sí, estudiarán la magnetosfera de Marte y cómo el viento solar contribuyó a la pérdida de la mayor parte de la atmósfera del planeta a lo largo de la historia.
Un detalle curioso del lanzamiento de ayer es que entre retrasos de las sondas y del cohete no se ha llevado a cabo durante una ventana de lanzamiento hacia Marte. Así que han sido lanzadas a una órbita de estacionamiento cerca del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Sol, a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta en dirección opuesta al Sol. Allí permanecerán a la espera, pero ya recogiendo datos sobre el clima espacial, hasta finales de 2026.
Es entonces cuando se abre de nuevo la ventana de lanzamientos Marte, lo que aprovecharán para acercarse a la Tierra y llevar a cabo una maniobra de asistencia gravitatoria que por fin las pondrá rumbo a Marte, a dónde deberían llegar once meses después.
Otro detalle curioso del lanzamiento es que las dos sondas de la misión han sido fabricadas por Rocket Lab. Pero ni Rocket Lab ha mencionado expresamente a Blue Origin en su documentación acerca del lanzamiento ni Blue Origin ha mencionado a Rocket Lab como fabricantes de las sondas.
Blue Origin, por cierto, ha necesitado un permiso especial para hacer el lanzamiento, ya que aún está en vigor la cuarentena de lanzamientos espaciales durante el día causada por el cierre del gobierno federal de los Estados Unidos.
Un demostrador del sistema de comunicaciones Halonet de Viasat, que viajaba como carga secundaria en el cohete, también se ha separado de la segunda etapa sin problemas.


