
El cohete Soyuz-2.1a que lanzó la Soyuz MS-28 a plena potencia justo antes de empezar a elevarse – Roscosmos
En algún momento durante o después del lanzamiento esta mañana de la cápsula tripulada Soyuz MS-28 hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) parte de la plataforma de lanzamiento 31/6 se desprendió de sus anclajes y cayó en el deflector de llamas. Esto deja fuera de servicio la única plataforma desde la que Rusia puede lanzar naves, ya sean tripuladas o de carga, a la EEI.
Cuando un cohete Soyuz es colocado en la plataforma de lanzamiento su primera y segunda etapas quedan por debajo del nivel del suelo. Es entonces cuando la Cabina de servicio, o KO, del ruso Kabina Obslyzhnivaniya se mueve para colocarse debajo de la base del cohete.
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A continuación, se despliegan una serie de plataformas de acceso que se elevan verticalmente para formar un andamio de tres niveles a pocos centímetros del vehículo. Los puentes permiten al personal de lanzamiento acceder a la primera y segunda etapas del cohete en tres niveles, todos ellos situados debajo de la superficie de hormigón de la plataforma de lanzamiento. El personal encargado del repostaje utiliza esta estructura para conectar las líneas de suministro de queroseno y oxígeno líquido [que van] desde los depósitos de propelentes del complejo de lanzamiento hasta los múltiples tanques de propelentes del cohete.
La cabina de servicio también proporciona acceso a las estructuras de soporte inferiores de la plataforma, que sostienen el cohete ya cargado de propelentes por la cola.
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Poco antes del despegue los puentes de acceso de la estructura se pliegan y esta se desplaza sobre raíles hasta una sala de almacenamiento situada debajo de la plataforma. Un escudo vertical especial protege la estructura del escape del cohete durante el lanzamiento.
La KO es lo que se ha desprendido hoy.

La cabina de servicio de la rampa de lanzamiento de Soyuz 2 de Kourou en posición parcialmente extendida, lo que permite ver el hueco por el que se introduce el cohete en la plataforma. Se recoge en el compartimento que se ve a la izquierda y durante el despeque queda protegida por el escudo que se ve en primer plano – Arianespace

El cohete Soyuz-2.1a que lanzó la Soyuz MS-28 visto desde la plataforma de servicio que hoy se ha desprendido – NASA

Los restos de la KO de Baikonur – Roscosmos
Lo que aún no se sabe es el por qué. Y a ver si alguna vez lo sabemos. Se especula con que los cierres que la mantienen en su sitio no se hayan cerrado correctamente. O que se hayan roto. Y que la succión creada por el escape del cohete simplemente la haya arrancado de su sala de almacenamiento.
Y el problema es que por la inclinación orbital de la Estación Espacial Internacional la plataforma 31/6 de Baikonur es la única operativa desde la que se pueden lanzar cohetes Soyuz hacia allí.
Una reparación larga
Roscosmos dice que «se dispone de todos los elementos de reserva necesarios para la reparación y los daños se subsanarán en breve.» Pero dado el estado del programa espacial ruso igual hay que tomarse esa afirmación con un poco de precaución. Otras estimaciones hablan de que puede llevar hasta dos años reparar los daños.
Una opción más rápida que reparar la KO caída puede estar en traer una desde otra plataforma de lanzamiento de cohetes Soyuz 2. Sin ir más lejos en Baikonur está el Sitio 1, desde el que despegó Gagarin. Pero lleva años en desuso porque nunca fue actualizado para los Soyuz 2 y habría que ver cómo está esa cabina.
En Plesetsk, Vostochny e incluso en el Espaciopuerto europeo de Kourou hay también plataformas para Soyuz 2. Las de Plesetsk y Vostochny deberían estar activas, aunque de nuevo con el estado actual del programa espacial ruso quizás sea muy arriesgado afirmar eso. La de Kourou lleva sin ser usada desde que Europa rompió relaciones espaciales con Rusia por la invasión de Ucrania. Además de que hay un océano por medio.
Complicaciones logísticas
En lo que se refiere a los lanzamientos de carga el que esta plataforma haya quedado fuera de servicio no es un problema grandísimo, al menos a corto plazo, porque ahora mismo hay otros tres tipos de naves de carga capaces de volar a la EEI: las Cygnus de Northrop Grumman, las Dragon de SpaceX, y los XTV-X de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Roscosmos tendrá que negociar con el resto de las agencias que participan en la EEI para conseguir espacio para que sus suministros vayan al espacio.
Pero tampoco es que las Progress puedan estar fuera de servicio indefinidamente: son las únicas capaces de suministrar propelentes y agua al segmento ruso de la Estación a través de unos conductos que se conectan automáticamente cuando la cápsula atraca en la EEI.
Y aunque tanto las Cygnus como las Dragon han demostrado la capacidad de subir la órbita de la Estación, algo que hay que hacer periódicamente, es una tarea que tradicionalmente han llevado a cabo las Progress.
Dentro de lo malo, de todos modos, ahora mismo hay dos Progress en la EEI, las Progress MS-31 y MS-32, que llegaron allí respectivamente en julio y en septiembre de este año. La primera debería estar a punto de terminar su misión y de hecho Roscosmos tenía planeado lanzar la MS-33 el 19 de diciembre, algo que ya no podrá ser. A la segunda en principio le queda como hasta marzo. Pero es posible que las dos vean extendidas sus misiones.
La situación es un poco más complicada a corto plazo con las misiones tripuladas, ya que sin poder lanzar ninguna Soyuz a Roscosmos sólo le quedan disponibles las plazas de intercambio que tiene en las Crew Dragon. Y es que igual que en las Soyuz una de las plazas está asignada a un astronauta de la NASA en los lanzamientos de las Crew Dragon una plaza está reservada a un cosmonauta.
Pero para nada es lo mismo poder enviar los relevos de dos cosmonautas aproximadamente cada seis meses, además del que lo hace vía las Crew Dragon, que poder hacerlo sólo de uno en uno.
No sé cómo se dice movidón en ruso, pero esto es un movidón.


