Por @Wicho — 28 de Junio de 2022

Un cohete Electrón de Rocket Lab acaba de lanzar la misión CAPSTONE de la NASA hacia la Luna. Es la primera misión de Rocket Lab hacia otro astro. Aunque es el lanzamiento número 27 de un Electrón.

Para ello el cohete ha colocado el satélite en una órbita inicial de 165 kilómetros de altitud. Desde ella durante los próximos días una tercera etapa Photon irá, mediante sucesivos encendidos de su motor HyperCurie en los próximos seis días, colocándolo en una trayectoria balística hacia la Luna. Cada uno de esos encendidos es crítico para el éxito de la misión, así que habrá que estar muy pendientes de ellos.

Llegará allí en cuatro meses. Cuando el tiempo no es un problema un perfil de lanzamiento de baja energía como este permite utilizar un sistema de lanzamiento pequeño como es el Electrón. Pero no será el caso con misiones tripuladas, que usarán el SLS para llegar allí en apenas cinco días.

CAPSTONE, de Cislunar Autonomous Positioning System Technology Operations and Navigation Experiment, Experimento de operaciones y navegación de tecnología del sistema de posicionamiento autónomo cislunar en español, es un satélite de 25 kilos de peso que tiene como objetivo demostrar la estabilidad de la órbita NRHO, de Near-rectilinear halo orbit, Órbita de halo casi rectilínea en español, y el funcionamiento de un sistema de navegación capaz de mantenerla.

CAPSTONE sin sus paneles solares durante los preparativos para su lanzamiento – NanoSpacecrafts
CAPSTONE sin sus paneles solares durante los preparativos para su lanzamiento – NanoSpacecrafts

En este caso CAPSTONE sobrevolará la Luna a una distancia mínima de unos 3.000 kilómetros sobre su polo norte y a un máximo de unos 70.000 del polo sur. La ventaja es que es una órbita muy estable en cuanto a la generación de electricidad a partir de paneles solares y en cuanto a la temperatura a la que estará la nave. Además, cuesta muy poco combustible mantenerla porque son prácticamente la gravedad de la Luna y la de la Tierra las que hacen todo el trabajo.

Pero como allí no hay GPS, ahí es donde entra el sistema de navegación. Un par de antenas permiten a CAPSTONE comunicarse con la Tierra y con el Lunar Reconnaissance Orbiter. Midiendo el tiempo que tardan las señales de radio en ir y volver entre ellas es posible determinar con mucha precisión la posición de CAPSTONE, al menos en teoría. Salvando todas las distancias, es como montarse una especie de GPS propio usando esas señales de radio.

Es la primera vez que se va a intentar colocar una nave en una órbita de este tipo alrededor de la Luna. El interés de la NASA en esta órbita es que es la que está previsto que ocupe la futura estación orbital lunar Gateway.

Se puede seguir el desarrollo de la misión en @NASA_Technology.

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