Por @Wicho — 26 de Febrero de 2022

Despegue del Sentinel1–B
Despegue del Sentinel1–B a bordo de un Soyuz ST el 26 de abril de 2016 – ESA–Manuel Pedoussaut, 2016

La invasión rusa de Ucrania va a tener consecuencias que van a afectar a todo el mundo. E incluso un poco más allá: Roscosmos ha anunciado que retira su personal del espaciopuerto de Kourou en respuesta a las sanciones de la Unión Europea.

En respuesta a las sanciones de la Unión Europea a nuestras empresas, Roscosmos suspende la cooperación con socios europeos en la organización de lanzamientos espaciales desde el puerto espacial de Kourou y retira a su personal. – Dmitri Rogozin.

Son en total 87 trabajadores de RKTs Progress y NPO Lávochkin, encargados del cohete Soyuz ST y la etapa superior Fregat, respectivamente.

Esto afecta de forma inmediata al lanzamiento de dos satélites del sistema de posicionamiento europeo Galileo previsto para el 6 de abril. Hay otro programado para septiembre que con toda probabilidad también se verá afectado. Así como el del telescopio espacial Euclid previsto para febrero de 2023. Todos ellos iban a ser hechos con cohetes Soyuz ST, la versión de los Soyuz adaptada para las condiciones de Kourou, que hizo su primer lanzamiento en 2011.

Roscosmos también ha anunciado que se detiene el desarrollo de la misión Venera-D, en la que participan científicos estadounidenses.

Otro lanzamiento que probablemente se verá comprometido, aunque no por la retirada del personal de Kourou, es el del rover Rosalind Franklin, parte de la misión conjunta ExoMars de la Agencia Espacial Europea y Roscosmos. Tras múltiples retrasos iba a ser lanzada en septiembre de este año por un cohete Protón desde Baikonur.

Y lo mismo es previsible que suceda con los múltiples lanzamientos que la empresa británico-india OneWeb tenía programados desde Baikonur de sus satélites de acceso a Internet.

De todos estos lanzamientos ninguno es crítico en cuanto al momento en el que se produzca salvo el del rover, pues si pierde la ventana de lanzamiento de este año habría que esperar a 2024, con los costes asociados a mantenerlo almacenado que implicaría el retraso. Y a las malas tanto los satélites Galileo y OneWeb como Euclid se podrían lanzar con otro cohete. Pero Roscosmos también ha construido la plataforma de aterrizaje del rover, así que no sólo sería cuestión de buscar otro cohete sino de construir otro aterrizador, lo que con toda probabilidad significaría el fin de la misión antes de ser lanzada.

A más largo plazo Northrop Grumman puede verse con problemas para lanzar más cápsulas de carga Cygnus hacia la Estación Espacial Internacional: la primera etapa del cohete Antares que la lanza usa motores rusos RD-191 y la empresa estadounidense sólo tiene motores para dos lanzamientos más. Las Cygnus también se pueden lanzar en el Atlas V, pero ese cohete usa motores RD-180 también de fabricación rusa. Y todos los que tiene ULA, la empresa fabricante del Atlas V, ya tiene comprometido todo el stock que le queda.

La etapa superior del cohete Vega de la Agencia Espacial Europea, por su parte, utiliza motores RD-843 fabricados en Ucrania.

Por ahora parece que lo que no peligra es la colaboración en la Estación Espacial Internacional, aunque sólo sea porque el segmento estadounidense no podría sobrevivir sin el ruso ni viceversa. Pero todo esto apenas acaba de empezar, así que habrá que ver.

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