
El duodécimo Starship durante una prueba de carga de propelentes el pasado día 11 – SpaceX
SpaceX tiene todo listo para el lanzamiento número doce de un Starship, que será el primero de la versión 3 de este cohete. También será la primera vez que utilicen la segunda plataforma de lanzamiento. Y el primer lanzamiento de un Starship desde octubre de 2025.
Está programado para una ventana de lanzamiento de 90 minutos que empieza a las 00:30 del viernes 22, hora peninsular española (UTC +2). Se podrá seguir a través de Internet a partir de las 23:43. Aunque las predicciones dicen que sólo hay un 55 % de probabilidades de que la meteorología vaya a permitir el lanzamiento.
El perfil de esta misión es prácticamente calcado al de otras anteriores:
- Tras la separación de las dos etapas del Starship dos minutos y 24 segundos después del lanzamiento el Booster 19 (la primera etapa) maniobrará como si fuera a retornar a la plataforma de lanzamiento. Pero en realidad está programada para hacer un amerizaje suave en el Golfo de México; no conviene tentar mucho la suerte con un primer vuelo y arriesgarse a dañar la plataforma de lanzamiento. El amerizaje sucederá a los siete minutos.
- La segunda etapa Starship 39, por su parte, está programada para seguir ascendiendo hasta alcanzar una velocidad cuasi orbital, momento en el que apagará sus motores. Esto debería suceder a los ocho minutos y once segundos.
- A los 17 minutos y siete segundos comenzará la secuencia de despliegue de 22 simuladores de masa de satélites Starlink V3. 20 son completamente inertes, pero los dos últimos incorporan cámaras para tomar imágenes del escudo térmico del S39. El despliegue debería estar terminado a los 27 minutos y quince segundos. Como no tienen velocidad orbital a las pocas horas reentrarán en la atmósfera. Que bastante basura espacial hay ya. Por cierto que con un peso total de unas 44 toneladas los Starlink de pegolete serán la carga útil más pesada jamás lanzada por SpaceX. Incluso teniendo en cuenta el Falcon Heavy, cuyo lanzamiento más pesado fue el del satélite de telecomunicaciones Jupiter 3, que «sólo» pesaba 9,2 toneladas.
- A los 38 minutos y 37 segundos se encenderá uno de los motores Raptor para demostrar la capacidad de la segunda etapa de maniobrar en órbita, aunque esta no vaya a entrar en órbita.
- A los 47 minutos y 47 segundos comenzará la reentrada del S39 en la atmósfera, una prueba de fuego (guiño guiño codazo codazo) de su escudo térmico.
- Si sobrevive hasta entonces la S39 amerizará de una pieza después de una hora, cinco minutos y 26 segundos al noroeste de Australia y quedará a flote , lo que permitirá a los equipos de SpaceX acercarse a tomar imágenes para ver cómo ha quedado.
Claro que tanto el Booster como el Starship de este lanzamiento incorporan numerosos cambios, de ahí que se les considere la tercera versión. Así que habrá que ver cómo funcionan y si no termina todo en unos espectaculares fuegos artificiales no programados.
Ch-ch-ch-ch-changes

El punto de unión de las dos etapas del cohete – SpaceX
Una lista no exhaustiva de estos cambios para la primera etapa incluye:
- Los motores Raptor V3, que pesan cada uno 105 kilos menos que los V2, aunque según SpaceX entre la simplificación de los motores propiamente dichos y la de los sistemas asociados el ahorro de peso es de una tonelada por motor. Teniendo en cuenta que monta 33, eso son un montón de kilos que se ahorran y que eventualmente podrán ser sustituidos por carga útil.
- Otro cambio interno es el del sistema de transferencia de propelentes a los motores, que debería ser más fiable y permitir encenderlos todos a la vez.
- Desde fuera el cambio más obvio es que en vez de cuatro aletas para maniobrar en la atmósfera los Booster V3 montan sólo tres, que además van colocadas más abajo para que queden menos expuestas a los gases de escape de la segunda etapa durante la separación. Que, recordemos, arranca con las dos etapas aún unidas. A cambio, cada una de ellas es un 50 % más grande que las anteriores.
- El anillo de unión con la segunda etapa, a través del que escapan los gases del encendido de los motores, forma ahora parte de la primera etapa en lugar de caer al océano tras la separación, con lo que será reutilizable.
En cuanto a la segunda etapa, el cambio fundamental está en un completo rediseño del sistema de propulsión que, aparte de permitir llevar más propelentes, segÚn SpaceX mejora el proceso de encendido de los Raptor y el funcionamiento de los motores de maniobra.
Bajo el microscopio electrónico
Sí, ya sé que la expresión es bajo la lupa. Pero es que 2025 fue un año desastroso para el programa Starship y, por ende para SpaceX, cuyos resultados económicos están lastrados por los algo más de 15.000 millones de dólares que lleva invertidos en el programa. La compra de xAI tampoco ha ayudado.
Y es que de los 25 lanzamientos que decían a finales de 2024 que iban a hacer al final sólo hicieron cinco. Y los tres primeros, que eran el séptimo, octavo y noveno, fueron sendos desastres. Sólo en los dos últimos mejoró el asunto.
Y no hay que olvidar que una prueba de carga de propelentes en el Booster 18 terminó en una explosión no programada.
De ahí que, como decía arriba, la empresa lleve desde octubre de 2025 sin lanzar un Starship.
La idea que maneja SpaceX –o Elon Musk, tanto monta, monta tanto– es sustituir al fiel y fiable Falcon 9 por el Starship, lo que le debería permitir abaratar los lanzamientos en un orden de magnitud.
Esto es muy relevante para que le salgan mejor las cuentas –o simplemente para que le salgan– con Starlink. Pero también debería servirle para poder bajar precios en general de los lanzamientos, con lo que se podrá hacer con una cuota mayor de mercado.
Por no olvidar la dependencia que tiene el programa Artemisa de la NASA en el Starship: se supone que la misión Artemisa III probará en órbita baja terrestre el HLS, el aterrizador lunar basado en el Starship con el que la tripulación de Artemisa IV debería aterrizar en la Luna.
Pero para que el HLS sea una realidad no sólo es necesario que Starship consiga entrar en órbita, algo que se puede argumentar que aún no han intentado; es que además tiene que demostrar la capacidad del cohete –y del HLS– para hacer transferencias de propelentes en órbita, algo que está aún muy por ver.
Así que preparemos las palomitas y a ver.


