Hace un tiempo un amigo y yo comentábamos como los dos andábamos con la idea de recuperar nuestras respectivas colecciones de vinilos. Por aquello del ritual de escoger un disco, sacarlo de la funda, colocarlo en el plato, limpiarlo, y finalmente escucharlo. Así que aprovechando que Muse sacaba tocadiscos nuevos les pregunté si me dejaban uno y amablemente me enviaron un MT-107 BTO que me ha servido para confirmar que mola eso de poner vinilos.
Es una sensación que, además, se ha ido incrementando con la manía de las plataformas en línea –o al menos de alguna de ellas– de cambiar inopinadamente las versiones de las canciones que tienen. Se mete mucho conmigo que de repente la canción que suena no sea la que espero. No porque sea mejor o peor sino porque no es la que espero. Y eso y mi TOC –real o imaginario– no se llevan nada bien.
Entonces, ¿por qué construir un mueble para un tocadiscos? Porque estoy cansado de que todo requiera una cuenta y una actualización de software. Una suscripción. Quiero escuchar música sin necesitar una Wi-Fi y sin notificaciones que intenten distraerme. No quiero recuerdos guardados en una caja en el ático. Los quiero en la habitación, girando, con huellas que pueda limpiar, el crujir del polvo en la pista, no un archivo en un servidor en algún lugar.
– Jesper en el vídeo
La cosa más significativa que he construido jamás
El MT-107 BTO es un tocadiscos estéreo con chasis de madera y plato de aluminio con alfombrilla de goma con un total de 4,6 kilos de peso. Quizás podía pesar un poco más por aquello de ayudar a amortiguar las vibraciones. Y lo del plato de aluminio tampoco es lo mejor para eso. Pero tampoco estamos hablando de un tocadiscos nivel audiófilo, sea lo que sea eso. Y en esta gama es lo habitual.
Es de tracción por correa y soporta discos de 33 y 45 RPM. El selector de velocidad –y esta es una de mis dos quejas sobre la ergonomía del producto– es un pequeño interruptor deslizante que además queda prácticamente debajo de la palanca para subir y bajar el brazo. Creo que no habría sido muy complicado ponerlo en otro sitio porque a fin de cuentas lo que cambia es un contacto eléctrico. El adaptador para singles viene incluido y hay un lugar en la parte superior del tocadiscos para guardarlo. Hay un botón giratorio que permite ajustar la velocidad de giro dentro de unos límites.
El brazo, de aluminio, es completamente manual salvo por la opción de parar automáticamente el plato cuando se termina el disco. Para eso hay otro interruptor que permite activar o desactivar esta función y que también queda debajo de la palanca para subir o bajar el brazo. Pero como imagino que todo el mundo la dejará activada no me parece tan incómodo como lo del selector de velocidad. Incorpora un contrapeso ajustable, pero no control tiene ajuste antideslizamiento.
Lo de que sea manual no me parece mayor problema. De hecho, en un tocadiscos de esta gama creo que es una ventaja, ya que son menos componentes que pueden fallar y su ausencia permite ajustar mejor el precio y/o no ratear en otros aspectos.
Monta una cápsula de imán móvil Audio‑Technica con aguja cónica AT3600L. Aunque es fácilmente reemplazable por una aguja elíptica ATN3600LE que con un precio de 38 euros es una modificación sencilla –y casi diría que la única posible/recomendable– para mejorar la calidad del sonido. No por nada en particular de este tocadiscos sino porque en general las agujas elípticas recogen más fielmente el sonido con independencia del tocadiscos en el que estén montadas.
A escuchar vinilos
La forma inmediata de escuchar tus vinilos en el MT-107 BTO es utilizar sus dos altavoces incorporados de 5 vatios. Que sonar, suenan, pero que, como es de esperar, no son para echar cohetes, en especial cuando subes un poco el volumen. En cualquier caso es importante que tanto el disco como la aguja estén bien limpios para sacarles todo el partido posible. Y esto es así aunque tengas un plato de 10.000 euros.
Aunque también tiene una salida de línea con sus dos conectores RCA en la parte trasera para conectarlo a un amplificador o a unos altavoces activos. Eso está bien porque puedes usar el cable que quieras y no comerte un cable integrado en el tocadiscos.
Lo que no se puede es desactivar el preamplificador que incorpora el MT-107 BTO, así que no tienes la opción de conectarlo a otro distinto para ver cómo suena con él. Y eso impide también que, aunque te pudieras atrever a intentarlo, puedas montarle una cápsula de bobina móvil. Lo que sí es posible, en principio, es cambiarla por otra de imán móvil. Aunque no es tan fácil ni barato como cambiar la aguja.
En mi caso, aparte de con los altavoces internos, lo he utilizado también con mis altavoces activos Edifier S350DB habituales. Y, aunque no son unos altavoces de gama alta ni nada parecido, la diferencia es, como era de esperar, considerable. Aunque, ojo, también depende mucho de la calidad de la grabación, y es que no todos los vinilos son iguales.
Un truco extra de este tocadiscos es que es capaz de enviar el sonido vía Bluetooth, con lo que te puedes evitar los cables RCA si tienes un amplificador o unos altavoces activos que lo soporten. Por supuesto también puedes escuchar la música en unos cascos Bluetooth.
Normalmente me parecería algo poco aconsejable utilizar la conexión Bluetooth pudiendo usar cables ya que estás sometiendo el audio a una compresión que de otra forma no se le aplica. Pero aunque no he encontrado las especificaciones sobre qué versión del protocolo ni que codecs utiliza diría que no hay gran diferencia con utilizar la salida de línea. Y por lo general será una opción mucho más cómoda.
También hay una salida para cascos con un conector de 3.5 mm en la cara superior del tocadiscos que puedes utilizar con unos cascos con cable o incluso para conectarlo a la entrada de un ampli o unos altavoces. Pero no entiendo que esa salida esté dónde está, pues al cerrar la tapa pisas el cable con ella. Sería mucho más lógico, creo, que estuviera en un lateral. Y esa es mi segunda queja sobre la ergonomía del aparato.
Más trucos
La función de salida vía Bluetooth no sólo permite enviar el audio extraído de los discos sino que también deja hacerlo con cualquier fuente de audio que hayas conectado a la entrada auxiliar que el MT-107 BTO incorpora en su parte trasera en forma de un conector estéreo de 3,5 mm. ¿Un reproductor de cassettes, ya puestos a recuperar viejas joyas?
Y quien dice Bluetooth de salida dice Bluetooth de entrada: puedes utilizar los altavoces del tocadiscos como unos altavoces Bluetooth cualquiera. Y los mandos que tiene en el lateral te permitirán controlar el dispositivo que le hayas emparejado.
Un truco final del MT-107 BTO es que es capaz de digitalizar lo que está reproduciendo, ya sea un vinilo o la fuente conectada a la entrada auxiliar, y grabarlo en un pincho USB. El formato es sí o sí archivos mp3 estéreo a 44,1 KHz, 16 bits, PCM. Hay un botón para ir partiendo la grabación en pistas, que serán numeradas secuencialmente, igual que cada sesión de grabación queda almacenada en una carpeta con su propia numeración secuencial.
¿Y entonces?
Eso de los equipos de música despierta pasiones que ni lo del Barça frente al Real Madrid o lo de macOS frente a Windows. Así que, puede que más que nunca, las conclusiones de esta prueba son muy, pero que muy personales. Y siempre teniendo presente que no buscaba un tocadiscos de alta fidelidad ni nada parecido. De hecho soy consciente de que hay quien sólo porque el MT-107 BTO tiene altavoces incorporados no lo tocaría ni con un palo.
Dicho esto, yo estoy más que por satisfecho con él, aunque pienso ponerle la aguja elíptica. Claro que también influye que tengo la suerte de poder utilizarlo con mis altavoces Edifier.
Por otro lado cuando les pedí prestado el tocadiscos no lo sabía pero al final Muse me ha dejado quedármelo. Pero ahora tengo claro que de no haber sido así me habría comprado otro. O uno similar.
Porque definitivamente me ha mordido el gusanillo, así que probablemente me compre otros Edifier para poner en la sala y poder poner allí los vinilos mientras leo, por ejemplo, o simplemente disfruto de la música. El par de altavoces que tengo ahora lo tengo montado en mi mesa de trabajo en otra habitación, dónde estoy a otras cosas y no me importa poner música de servicios en línea.
Si no tienes unos altavoces medio decentes, mi consejo es que lo pruebes antes de decidirte, aunque eso no suele ser problema. También ayuda que el precio es de unos 175 euros, con lo que es un desembolso medianamente asequible.
Y es que otras opciones «mas serias» como por ejemplo el Vulkkano TD10, que lo está petando bastante en este momento como tocadiscos de entrada, van a necesitar que, como poco dispongas de unos altavoces a los que enchufar el tocadiscos.
En cualquuier caso yo, como decía arriba, estoy encantado. Y en efecto, mola lo de pararse un poco a poner música en formato analógico aunque sea pasada por el filtro del Bluetooth.
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