Por @Alvy — 15 de Agosto de 2018

En Laughing Squid encontraron este vídeo de James Rolfe de Cinemassacre que permite solidarizarse con la a veces agobiante, interminable e insufrible tarea de seleccionar «algo para ver» en Netflix. Algo que a todo el mundo le ha pasado y que se incrementa y envenena si además la selección hay que hacerla en pareja/familia. (Como ir a Ikea pero peor).

Tanto para ver y tener que elegir sólo una opción. El caso es que le ocurre igual a Netflix, Prime Video, HBO o cualquier otro servicio de series y película similar – por no hablar de otros órdenes de la vida. Al problema de base se añade que el formato de presentación de la app suele no ser el más adecuado para todo el mundo, el buscador es malo tirando a muy malo, el sistema de recomendaciones un tanto pobre (y nos negamos a creer que funciona) y además muchas películas y series «dejan de estar» al cabo de algún tiempo en cada plataforma – y aunque estaban allí ya no es así.

Pero el verdadero problema es la llamada paradoja de la elección. La analizó profusamente el psicólogo Barry Schwartz en el libro del mismo título (The Paradox of Choice, 2009) y su charla TED de hace una década que precisamente revisé el otro día bien merece un repaso por lo apropiada. Son 20 minutos pero que te hacen comprender mejor la sociedad de consumo actual, los llamados «problemas del Primer Mundo» y por qué a veces menos es más.

Todo el mundo cree que tener más opciones te da más libertad y es mejor, de modo que «por lógica» cuantas más opciones, más libertad todavía y mejor para todos. Pero esto no es así – al menos a partir de cierto punto. Tener más de una o unas pocas opciones está bien, pero a partir de cierto número de opciones alternativas (que no se sabe cuál es, pero sin duda la sociedad moderna lo sobrepasó hace tiempo) todo se desmadra.

El hecho de que en el supermercado haya 150 variedades de galletas o puedas comprar 27 modelos de teléfono móvil de la misma marca (entre cientos de marcas) no hace del mundo un lugar mejor. Tener que elegir supone un esfuerzo fútil: supone frustrarse porque si lo que eliges no te satisface la culpa es tuya por no haber sabido elegir; supone tener grandes expectativas porque después de haber dedicado tiempo a valorar opciones el resultado debe ser espectacular (y no suele serlo) y supone retrasar la elección por meditarla demasiado (no sólo en Netflix, también en otros órdenes de la vida).

Quizá por eso y aunque el vídeo a la carta sea técnicamente superior a la televisión (poder elegir cuándo ver algo, y además sin anuncios molestos) a mucha gente le sigue gustando ver «lo que ponen en televisión», aunque sea por no tener que perder el tiempo eligiendo qué ver. Nuestras mentes no dan para más, nos quedamos bloqueados, frustrados y enfadados. Es paradójico, porque ser más libres nos hace más esclavos – de ahí la paradoja.

Opciones Netflix / Atehrani17

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