Por fin he podido ver –y tomar notas– de la excesivamente larga presentación de la NASA de hace un par de semanas sobre sus planes para acelerar el programa Artemisa, ese que pretende llevar de nuevo misiones tripuladas a la superficie de la Luna y además darles continuidad.
Pero para empezar la versión TL;DR de esta anotación (los joveznos dirían «demasiado texto»): igual que en 2019 dije en Naukas Bilbao que la NASA no iba a volver a la Luna en 2024 sigo convencido de que tampoco lo van a conseguir en 2028, aunque ya no recuerdo de cuándo empecé a decirlo.
2028 es el último año de la presidencia de Donald Trump. Y de hecho a partir del 7 de noviembre de ese año habrá otra persona que será el presidente electo del país. De ahí la fijación con ese año.
Lo que pasa es que en mi opinión aún hay demasiadas cosas sin aclarar del todo sobre las próximas misiones del programa Artemisa y demasiadas cosas que ya no es que aún no funcionen, es que aún no han sido probadas ni una sola vez, como para que 2028 sea factible. De hecho tengo mis dudas de que 2029 o incluso 2030 lo sean.
Dicho esto, vamos por orden.
Artemisa III: no se sabe muy bien para qué
Esta es la misión que originalmente y durante muchos años iba a marcar la vuelta de la NASA –y de la humanidad– a la superficie de la Luna. Pero la agencia se fue dando cuenta de que la realidad es la que es y de que no estaba lista para ello.
Así que en febrero de este año decidió que sería Artemisa IV la que volviera a la Luna y convirtió a Artemisa III en una misión de prueba en órbita baja terrestre de las distintas naves que se utilizarán en esa misión a la Luna. La previsión es que sea lanzada no antes de junio de 2027L.
La idea es que:

- Blue Origin usa un New Glenn para lanzar una versión con capacidades limitadas de su aterrizador Blue Moon Mark 2 y hace las correspondientes pruebas de funcionamiento.
- Un cohete SLS lanza una Orión con tres tripulantes a bordo.
- La Orión y el Blue Moon Mark 2 se acoplan en órbita. La tripulación de la Orión abre las escotillas y pasa de una nave a otra antes de desacoplarlas.
- La Orión se queda en órbita a la espera de que SpaceX lance un Starship con un puerto de acoplamiento en su parte superior.
- La Orión se acopla al Starship. Pero nadie pasa a ningún sitio porque ese Starship no tiene una cabina para la tripulación.
- La Orión se desacopla del Starship y tras unas cuantas pruebas más vuelve a Tierra.
Los problemas, también por orden:
- El New Glenn ahora mismo está fuera de servicio porque su plataforma de lanzamiento resultó destruida en una explosión durante unas pruebas, aunque al ritmo que van las obras Blue Origin debería tenerlo de vuelta en servicio con tiempo de sobra.
- El Blue Origin Mark 2 es un poco una incógnita. Blue Origin está trabajando en él pero no está terminado ni se han hecho las pruebas pertinentes de funcionamiento de su sistema de soporte vital, así que puede que esté listo a tiempo o puede que no.
- El SLS necesita un adaptador que sustituya a la etapa superior que en una misión real a la Luna impulsaría a la Orión hacia allí. La NASA lo está desarrollando, aunque no parece que vaya a ser un problema que esté listo a tiempo.
- El Starship, en el momento de publicar esta anotación, apenas ha sido capaz de entrar en órbita. Pero también parece razonable que vayan a poder tener listo uno con ese conector en su parte superior para las pruebas de Artemisa III.
Lo que yo no tengo nada claro acerca de esta misión es para qué va a servir. La NASA la vende como una misión para reducir los riesgos de Artemisa IV y posteriores. Pero va a volarla con hardware «de pegolete». Al menos Apolo 9, que se llevó a cabo en 1969 y es comparable, utilizó hardware «de verdad».
Artemisa IV: vuelta a la superficie de la Luna

Impresión artística del módulo lunar HLS, el Human Landing System, de SpaceX sobre la Luna – NASA/SpaceX
Así que nos queda Artemisa IV como misión en la que volver a poner los pies sobre la superficie de la Luna tras el amago de Artemisa II que, sin querer quitarle méritos, se limitó a sobrevolarla. Pero al menos lo hizo en una Orión «full equip», con lo que al menos el hardware era real, lo que hace más válidas las lecciones aprendidas.
Lo que pasa es que para Artemisa IV, que debe ser lanzada a principios de 2028 hay tantas dudas aún que no sé muy bien por dónde empezar. De hecho lo único claro es que la tripulación –aún sin nombrar, o al menos aún sin que ello sea público– irá hasta la órbita lunar en una Orión. Cómo llega esa Orión allí y en qué bajan a la superficie de la Luna son las dos mayores dudas de la misión. Aunque no las únicas.
Por ahora, de todos modos, la favorita para llevarse el gato al agua en esa misión es SpaceX. Suponiendo que sea así:

- SpaceX lanza un depósito de propelentes –una variante del Starship– a órbita baja terrestre.
- SpaceX hace un número indeterminado de lanzamientos de Straships tanqueros para rellenar el depósito, al que se acoplarán en órbita para hacerlo. Ni SpaceX ni la NASA han dado una cifra definitiva de cuántos serán necesarios.
- Completada esta primera fase de recarga, SpaceX lanza el aterrizador (HLS) a órbita baja terrestre para que se acople con el depósito y recargue sus depósitos.
- La NASA, mientras tanto, lanza la Orión en un cohete SLS a órbita alta terrestre.
- El HLS, convenientemente repleto de propelentes, usa sus motores para colocarse en una órbita intermedia.
- SpaceX lanza otros cuantos tanqueros –de nuevo no sabemos cuántos– a esa órbita intermedia para que recarguen el HLS.
- El HLS, con sus depósitos llenos, sube a la órbita en la que lo están esperando la Orión y su tripulación y ambas naves se acoplan.
- El HLS usa sus motores para ponerse a sí mismo y a la Orión rumbo a una órbita lunar baja.
- Dos miembros de la tripulación pasan al HLS, que luego se desacopla de la Orión.
- El HLS desciende y aterriza sobre la Luna.
- La tripulación del HLS hace sus cosas en la superficie de la Luna.
- El HLS y su tripulación despegan para acoplarse con la Orión.
- La Orión se desacopla del HLS y utiliza los motores de su módulo de servicio para emprender el regreso a la Tierra.
- La Orión ameriza y todos felices.
Sí, es el mismo esquema que el del Apolo 11 pero mucho más complicado por todos esos acoplamientos y transferencias de combustible en órbita que, recordemos, nunca se han hecho. De hecho, como ya he dicho antes, el Starship apenas ha sido capaz de entrar en órbita baja terrestre. Así que a saber lo que va a tardar SpaceX en tener listas las dos versiones necesarias para esta misión.
Por no hablar del HLS, que antes de que Artemisa IV pueda ser lanzada tiene que haber hecho una misión de demostración en la que aterrice en la Luna y despegue de ella. Con todos los acoplamientos y transferencias de propelentes que sean necesarios, aunque en esa misión de demostración no participen una Orión ni ninguna tripulación.
Ah, y los trajes espaciales que iba a utilizar la tripulación de Artemisa III (ahora IV) para sus paseos por la superficie de la Luna tampoco están listos, así que la NASA ha optado por una solución temporal que ha denominado Sortie Suit y que básicamente es una versión simplificada de los trajes con apenas un par de horas de autonomía.
¿Complicado? Mucho. ¿Que pueden fallar muchas cosas? También. ¿Y que apenas hay dos años para que todo esté listo? En efecto. Por eso lo de 2028 se me hace muy pero que muy cuesta arriba.
Y, dado el varapalo sufrido por el partido republicano en las midterms del pasado martes y el control que van a tener los demócratas sobre el congreso y el senado de los Estados Unidos no me sorprendería nada que a SpaceX la salieran investigaciones de todo tipo por todos lados que pueden ralentizar todo el proceso de desarrollo y puesta en servicio del Starship y todas sus versiones.
Artemisa V y la opción Blue Origin AKA Jeff Bezos

Impresión artística del módulo lunar Blue Moon Mark 2 sobre la Luna – Blue Origin
En junio de 2021, cuando SpaceX se llevó la adjudicación del desarrollo del HLS, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos dedicada a estas cosas del espacio, interpuso una denuncia porque a Bezos no le gustaba haber perdido. Eso paró durante unos meses el desarrollo del HLS, algo que el programa Artemisa está pagando.
En noviembre la justicia le dio la razón a la NASA. Pero sirvió también para que la agencia, para evitar más líos, le adjudicara el aterrizador de la entonces Artemisa IV (ahora V) a Blue Origin. Que es el Blue Moon Mark 2 del que escribía al principio. Una misión con él, al menos en la arquitectura que maneja ahora Blue Origin, es menos complicada que con el HLS. Pero sólo un poco menos:

- Blue Origin pone en órbita baja terrestre tres etapas de transferencia ya sea lanzándolas con otros tantos New Glenn 9×4 o New Glenn 7x2. La diferencia es que el 9x4 es (o más bien será, pues aún no ha volado nunca) reutilizable mientras que el 7x2 no. Pero para Artemisa V da igual. Y el New Glenn 7x2 ya está en servicio, aunque con sólo dos lanzamientos con éxito de tres por ahora.
- Otro lanzamiento más pone en órbita el Blue Lander Mark 2.
- Las tres etapas de transferencia se acoplan una con otra y finalmente al Blue Lander Mark 2 formando una especie de trenecito espacial. Sí, Kerbal Space Program vibes totales.
- Dos de las etapas de transferencia propulsan el conjunto hacia una órbita elíptica alrededor de la Luna.
- Un SLS lanza una Orión hacia esa órbita elíptica alrededor de la Luna, dónde se acopla al conjunto para entonces formado por una de las etapas de transferencia y el Blue Lander.
- Dos de los tripulantes de la Orión pasan al Blue Lander.
- La tercera y última etapa de transferencia lleva al Blue Lander a órbita baja lunar mientras la Orión y los otros dos tripulantes quedan a la espera.
- El Blue Lander desciende y aterriza sobre la Luna.
- La tripulación del Blue Lander hace sus cosas en la superficie de la Luna.
- El Blue Lander y su tripulación despegan para acoplarse con la Orión.
- La Orión se desacopla del Blue Lander y utiliza los motores de su módulo de servicio para emprender el regreso a la Tierra.
- La Orión ameriza y todos felices.
Pero: esas etapas de transferencia, que estarán basadas en el Blue Lander Mark 1, no existen y hay que desarrollarlas y probarlas; el Blue Lander Mark 2 tampoco está terminado y además del modelo de desarrollo que se probará en Artemisa III tendrá que llevar a cabo, igual que el HLS, una misión de demostración antes de poder ser lanzado para Artemisa V.
¿Complicado? Mucho. ¿Que pueden fallar muchas cosas? También. ¿Y que apenas hay dos años para que todo esté listo? En efecto. Por eso lo de 2028 se me hace muy pero que muy cuesta arriba.
Aunque lo curioso es que dados los retrasos que ha ido sufriendo SpaceX con la entrada en servicio del Starship estamos en un punto en el que la NASA podría decidir quitarle Artemisa IV a SpaceX y dársela a Blue Origin. Claro que habría que ver cómo se lo toma Elon Musk –mal– y si se dedica a pleitear el asunto hasta la muerte térmica del universo o qué.
2027, un año clave, y China que viene apretando fuerte
Con todas las cosas que tienen que estar listas para poder lanzar Artemisa IV en 2028 –y me he dejado modificaciones en los equipos de tierra y alguna otra cosa más para no hacer eterna esta anotación– está claro que en 2027 tienen que empezar a pasar muchas cosas.
Para empezar, SpaceX tendría que empezar a lanzar el Starship de forma fiable y con una elevada cadencia, pues la Orión no puede esperar eternamente en órbita. Por ahora estamos pendientes del Starship 15, que la empresa ha dicho que será el primero en el que se recuperen las dos etapas.
Pero hay que recordar que además de eso tiene que desarrollar y lanzar y probar el depósito orbital y los tanqueros, además del HLS propiamente dicho.
Blue Origin, por su parte, tiene que devolver al servicio el New Glenn –quizás antes de fin de año– y demostrar su fiabilidad y una cadencia de lanzamientos razonable, de nuevo porque la Orión tiene un tiempo de permanencia en órbita limitado.
Y a partir de ahí la NASA necesita ver como el HLS y quizás el Blue Moon Mark 2 llegan a la Luna y despegan de ella sin problemas. Que a saber si lo logran a la primera o necesitan alguna prueba más.
Así que escrito todo esto insisto en que creo que 2028 es imposible para Artemisa IV. Y tengo mis dudas sobre 2029. E incluso 2030, como decía al principio.
Además no hay que olvidar que China viene apretando fuerte con su programa para lanzar una misión tripulada a la superficie de la Luna, que juran y perjuran que será para «antes de 2030». Y habrá que ver qué pasa con Artemisa si China gana esta segunda carrera por la Luna, algo que no descarto para nada.

