Por @Wicho — 7 de Febrero de 2020

El Spirit of Renton rodeado de empleados
El primer prototipo del 737 MAX el día de su presentación – Boeing

Según cuenta Bloomberg en Boeing Fixing New Software Bug on Max; Key Test Flight Nears ha aparecido un nuevo fallo en el software que Boeing está probando de cara a volver a poner en servicio el 737 MAX.

En este caso, según Steve Dickson, el director de la Autoridad Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos, el fallo está en que un indicador de que hay un fallo en el sistema que permite ajustar la inclinación del morro sin estar actuando sobre los mandos permanece encendido durante más tiempo del que debería. Esto, lógicamente, puede llevar a una tripulación a suponer que no está resuelto el problema que pudiera haber con el sistema aún cuando en realidad sí lo está.

Es el tercer fallo de importancia en este nuevo software que Boeing lleva desarrollando y probando desde el verano de 2019 tras los accidentes de Lion Air y Ethiopian Airlines, que hicieron que se prohibiera el vuelo al MAX. El primero de los fallos provocaba un descenso del avión en un modo del que a las tripulaciones no les era fácil de salir; el segundo hacía que los dos ordenadores de a bordo, que se supone que deben supervisarse el uno al otro, en realidad no hicieran tal cosa.

Tewolde Gebremariam, presidente de Ethiopian Airlines, en el lugar del accidente
Tewolde Gebremariam, presidente de Ethiopian Airlines, en el lugar del accidente – Vía Ethiopian Airlines

No está claro si este nuevo fallo va a provocar más retrasos en la vuelta al servicio del modelo, que ahora Boeing sitúa a mediados de 2020.

Dickson, por su parte, dice que no quiere comprometerse con plazos. Que primero Boeing ha de presentar un paquete completo de soluciones sin fallos antes de poder empezar a plantearse ninguna fecha. Pero también dice que cree que el primer vuelo de certificación de las modificaciones podría producirse en unas semanas. E insiste en que antes de aprobar la vuelta al servicio del MAX él mismo –como piloto de 737 que es– quiere ponerse a los mandos de uno.

Y luego está el asunto de cómo van a actuar el resto de las autoridades de aviación del mundo acerca de la vuelta al servicio del MAX cuando la FAA dé el visto bueno para ello. Conviene recordar que la falta de supervisión efectiva por parte de la agencia fue uno de los factores que contribuyeron a los accidentes citados al certificar el MAX. Así que quizás las otras autoridades decidan que quieren hacer sus propias comprobaciones más allá de lo que diga la agencia estadounidense.

La crisis del MAX sigue dándole fuerte a Boeing, no sólo en cuanto al prestigio de la compañía sino también económicamente. De hecho en 2019 la empresa perdió 636 millones de dólares, algo que no sucedía desde hace muchos años. Y el MAX le va a seguir costando dinero en 2020: ya cuentan con al menos 9.200 millones, que incluyen 4.000 para ayudar a los proveedores a ponerse en marcha cuando se reinicie la producción del MAX, parada desde enero de 2020. De hecho el volver a poner en marcha la cadena de suministros no va a ser sencillo pues muchos proveedores se están viendo obligados a hacer recortes de personal.

Pero lo que le va a costar más es recuperar la confianza de pasajeros, aerolíneas y pilotos. De hecho Jon Horne, el presidente de la European Cockpit Association, una asociación que representa a pilotos europeos, acaba de publicar un duro editorial. Titulado Taken for granted – a pilot love affair gone sour… habla de cómo su amor y admiración por los productos de Boeing se han visto sacudidos por todo el asunto del MAX y por cómo Boeing parece seguir en modo echar balones fuera, como si la cosa no fuera con ellos:

Y así llegó el Boeing 737 MAX. Los fallos de este avión han sido ampliamente discutidos, no los repetiré aquí. Los accidentes nunca debieron haber ocurrido, no se debieron a un problema técnico nuevo e imprevisible, sino al resultado ineludible de una cadena de elecciones y decisiones de la dirección por parte de personas que deberían haber comprendido mejor lo que estaban haciendo.

Como un fanático de Boeing de toda la vida, sigo dando vueltas en mi cabeza a, «¿Qué pasaba por la mente de mi amada Boeing para permitir que este avión entrara en servicio de esta manera?» «¿Qué es lo que todavía está en su mente para estar comportándose como lo ha hecho durante el trabajo para devolverlo al servicio aún cuando todo el mundo está mirando y sabe lo que ha estado haciendo?» «¿Cuándo van a tener su momento 'bombilla', el 'clic' detrás de sus ojos, cuando finalmente 'se van a dar cuenta'?» Porque hasta que esto ocurra, no hay vuelta atrás.

Por cierto que habrá que ver también cómo afecta al 777X, que acaba de hacer su primer vuelo de prueba, el asunto de la supervisión de la FAA a la hora de certificar la entrada en servicio de variantes nuevas de aviones.

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