
La Progress MS-34 a su llegada a la EEI – Serguéi Kud-Sverchkov/Roscosmos
Esta pasada madrugada la cápsula de carga Progress MS-34 se acopló al puerto trasero del módulo Zvezda de la Estación Espacial Internacional (EEI), dando por completado su viaje hacia allí sin ningún tipo de incidente.
A diferencia de la Progress MS-33, que tuvo que atracar bajo control manual al no haberse desplegado una de las antenas del sistema de acoplamiento automático KURS, la MS-34 realizó el acoplamiento de forma totalmente automática.
Aún siendo una nave de carga su lanzamiento y llegada a la EEI estaban sometidos a un escrutinio mayor del habitual porque era la segunda vez que se utilizaba la plataforma 31/6 del Cosmódromo de Baikonur tras haber resultado dañada y quedar fuera de servicio con el lanzamiento de la Soyuz MS-28.

Naves visitantes en la EEI tras la llegada de la Progress MS-34, que la NASA rotula como Progress 95 porque es la número 95 del tipo en ir a la Estación – NASA
Lleva a bordo un total de 2.518 kg de carga, que se dividen en 700 kilos de propelentes, 420 kilos de agua y 50 kilos de oxígeno en sus depósitos y en 1.348 kg en su compartimento presurizado que incluyen 483 kilos de comida, 333 kg de material de higiene, 311 kg de material para la reparación y el mantenimiento de la estación, 146 kg correspondientes al traje espacial mejorado Orlan-MKS y los consumibles para el mismo, 75 kg corresponden de instrumentos científicos y material sanitario.
En principio permanecerá acoplada a la EEI hasta el 22 de noviembre.
Con la vuelta al servicio de las Progress la Estación Espacial Internacional dispone de nuevo de tres de las cuatro cápsulas de carga que la mantienen convenientemente pertrechada para estar en servicio: la Cygnus de Northrop Grummann, la Dragon de carga de SpaceX y la Progress.
Hay una cuarta cápsula que se encarga de esta tarea, el HTV-X japonés, pero tras el reciente fallo del cohete H3 que la lanza, lo que suponen dos fallos en siete lanzamientos, por ahora está fuera de servicio hasta que el cohete vuelva al servicio.
El que haya cuatro cápsulas de carga distintas que se lanzan en otros tantos cohetes distintos –aunque las Cygnus ahora mismo se están lanzando en Falcon 9 igual que las Dragon mientras su fabricante termina el desarrollo de su nuevo cohete– forma parte de la estrategia de diversificar recursos para la llegada a la EEI en caso de que uno falle.
Con las misiones tripuladas pasa algo parecido, ya que las Crew Dragon y las Soyuz son las que se encargan de asegurar que esté permanentemente tripulada. La idea era que incluso hubiera una tercera nave encargada de esto, la Starliner de Boeing.
Aunque tras el fiasco de su primera misión tripulada ahora no se sabe cuando podrá entrar en servicio. O, si me apuras, si podrá entrar en servicio alguna vez vistos todos los problemas que aún tiene. Y de hecho su próxima misión será de nuevo no tripulada.
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