Por @Wicho — 6 de Julio de 2021

Impresión artística del lanzamiento del JWST en un Ariane 5 – ESA/D. Ducros
Impresión artística del lanzamiento del JWST en un Ariane 5 – ESA/D. Ducros

A algo menos de cuatro meses de la última fecha de lanzamiento prevista la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) confirman que el telescopio espacial James Webb (JWST) y el Ariane 5 ECA, que es el cohete que se encargará de lanzarlo, son compatibles. Menos mal.

El resultado viene de un análisis en el que se han estudiado tanto el funcionamiento del cohete durante el lanzamiento como el plan de vuelo previsto. Y es que durante el lanzamiento, tanto el cohete como su carga experimentan una serie de fuerzas mecánicas, vibraciones, cambios de temperatura y radiaciones electromagnéticas que hay que tener en cuenta. Pero afortunadamente todas las evaluaciones realizadas por Arianespace sobre los aspectos clave de la misión han arrojado resultados positivos.

De todos modos lo que a mí me da más miedo del lanzamiento del Webb no es que el Ariane 5 vaya a cumplir correctamente con su misión –a fin de cuentas es un cohete de gran fiabilidad– sino el complicado proceso de despliegue del telescopio que se dará una vez que esté de camino hacia el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra–Sol, situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tiera en dirección opuesta al Sol. Y es que el Webb es tan grande que en su configuración de trabajo no cabe dentro de la cofia protectora del Ariane 5. De ahí que haya que lanzarlo plegado y luego esperar que todo el origami inverso que tiene que llevar a cabo funcione a la perfección.

No es algo que a nadie le haga ilusión, ya que añade posibles puntos de fallo al diseño, pero mientras no inventemos la anti gravedad o montemos unos astilleros espaciales como es debido es lo que hay. Así que el 31 de octubre de 2021 empezarán varias semanas de morderse las uñas después del lanzamiento.

Se suele hablar del Webb como el sustituto del telescopio espacial Hubble, que lleva más de 30 años en servicio. Pero en realidad está diseñado para trabajar principalmente en el infrarrojo, así que en realidad es más parecido al telescopio espacial Spitzer, que el 30 de enero era desconectado para siempre una vez agotada prácticamente del todo su vida útil y sin que nadie quisiera hacerse cargo de él; la NASA no podía dedicarle más dinero.

Eso sí, el Webb es mucho más sensible que el Spitzer y que cualquiera de los instrumentos del Hubble. Además su espejo será el más grande jamás enviado al espacio. Así que nos permitirá ver el universo muy lejano y muy antiguo como nunca antes lo habíamos visto y sin duda traerá consigo grandes descubrimientos.

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