Por @Wicho — 11 de Enero de 2023

Portada de la edición en español del libro con el título en el centro y varios objetos encontrados en el río colocados alrededor del bordeMudlarking. Historia y objetos perdidos en el río Támesis por Lara Maiklem. Capitán Swing (16 de enero de 2023). 296 páginas. Traducción de Lucía Barahona.

Alguna de las veces que he estado en Londres vi personas caminando –o eso me había parecido– por las orillas del Támesis. Me pareció curioso pero lo cierto es que jamás hubiera imaginado que es una ocupación que para muchas de ellas consume horas y horas. Aunque tras leer este libro lo entiendo: la mayoría de ellas están enganchadas al mudlarking porque es una forma de viajar en el tiempo, una forma de entrar en otras vidas y en otros mundos que ya no existen.

A principios del siglo XIX los mudlarkers eran el estrato más bajo de toda una serie de bandas criminales que se dedicaban a esquilmar las valiosas cargas que llegaban en barco a la ciudad. Algunas entraban a plena luz del día en las embarcaciones, con la connivencia de ls tripulaciones, para llevarse «lo suyo» y venderlo, compartiendo los beneficios con quien o quienes les habían echado una mano. Otras hacían lo propio de noche. Otras acercaban sus propias embarcaciones para transferir las mercancías «liberadas». Pero los mudlarkers se dedicaban, durante las mareas bajas, a buscar entre el fango del fondo del río a la caza de las cosas que se les hubieran podido caer a las bandas organizadas o de cosas que se hubieran caído por accidente. Lo que encontraban lo malvendían para poder llevarse algo de comida a la boca, quizás con el sueño de un día encontrar algo que les permitiera retirarse para siempre de esa vida.

Los mudlarkers actuales, sin embargo, tienen un objetivo muy distinto: recorren las orillas del Támesis a la caza de objetos históricos que les permitan hacer ese viaje en el tiempo que mencionaba antes. Y aunque sí es cierto que algunos lo hacen por el posible beneficio económico que les pueda acarrear los objetos que encuentran, eso no es lo más normal. De hecho el mudlarking actual está regulado y hace falta un permiso para poder practicarlo. Además de que hay unas normas que dicen qué tipo de objetos hay que llevar a los museos de la ciudad por si tienen interés en quedárselos.

Desde la Esclusa de Teddington en el municipio de Richmond upon Thames en el oeste del Gran Londres hasta su desembocadura en la costa este del país el Támesis tiene mareas. Eso hace que dos veces al día el movimiento de sus aguas cambie de sentido, por lo que durante unas cuantas horas fluyen hacia arriba antes de volver a hacerlo hacia la desembocadura. Ese ciclo, que se repite día tras día desde el pasado remoto, hace que cuando un objeto cae o es dejado caer en el río no necesariamente tenga que desplazarse río abajo. El trabajo continuo del agua, junto con el efecto del tráfico de embarcaciones, además, hace que objetos que llevan años ocultos entre el barro, encajados en algún resquicio, o que en algún momento fueron usados junto con otros miles como relleno de una zona que que conquistó al río puedan salir a la luz en cualquier momento. Puede ser porque el agua se ha llevado el barro que los cubría, porque los ha movido de sitio, o porque la erosión constante a la que somete a las construcciones que están a su orilla ha abierto un hueco en alguno de esos rellenos.

Esos objetos son una crónica de la presencia humana a orillas del río, que se remonta a miles de años. Así que la lista de objetos que pueden aparecer a orillas del Támesis es larguísima y sorprendente en las cosas que incluye. No en vano se considera que el Támesis es el yacimiento arqueológico más extenso y variado del mundo.

La autora nos lleva en este libro en un recorrido por las distintas zonas en las que se divide el río, en un viaje que geográficamente va de oeste a este, desde la esclusa de Teddington hasta la desembocadura del río. Nos habla de las peculiaridades de cada una desde el punto de visa de una mudlarker. Pero aprovecha también para hablarnos de la historia de Londres y de sus gentes; de sus usos y costumbres; e incluso de la vida de algunas personas concretas que ha podido identificar a partir de algunos objetos que ha encontrado. Las vidas de los objetos de los que habla no son menos interesantes.

Es una afición cuando menos curiosa, sí. Pero qué voy a decir yo, que me dedico a ir a aeropuertos a hacer fotos de aviones. Aunque entiendo perfectamente que se haya enganchado. Casi lo estoy yo, de hecho, pues el libro está magníficamente escrito y transmite esa pasión. Además es el típico libro en el que subrayas mil cosas para luego buscar más información, aunque en eso ayuda también la bibliografía y todos los enlaces que vienen al final.

Para mí está al nivel de Islas del abandono, libro que leí más o menos a estas alturas del año pasado y que también me sorprendió y me enganchó y que me parece de lo mejor que he leído en mucho tiempo. Su escala es distinta, pues si bien Islas recorre el mundo de un lado a otro, Mudlarking apenas si sale de Londres, aunque se mueve mucho más en el tiempo. Pero de hecho diría que ambos libros tienen un interesante punto de contacto cuando en el segundo la autora habla de que en 1957 el Támesis fue declarado biológicamente muerto. Aunque desde entonces, y tras las medidas al respecto que fueron adoptadas, se ha recuperado y ahora alberga más de 125 especies de peces y otros animales.

También tiene un punto de contacto con El mapa fantasma, otro libro estupendo, cuando habla del alcantarillado al visitar la zona de Tilbury.

En definitiva, que me enrollo: un libro más que recomendadísimo (denme negritas más negritas). Supongo que conoces la expresión esa que dice que la basura de una persona es el tesoro de otra… pues en este caso creo que no exagero si digo que la autora ha escrito un tesoro a partir de esa basura.

Ahora está en español gracias a Capitán Swing, que amablemente me ha enviado un ejemplar para que lo pudiera ver, y esa es la edición que he enlazado al principio. Pero si puedes te recomiendo leerlo en papel en la edición en inglés. Esa edición tiene un detalle que no sale en la versión Kindle y que, lamentablemente, no ha podido ser trasladada a la edición en español. Cuando lo leas lo entenderás.

Yo, por mi parte, más bien pronto que tarde, voy a hacerme con A Field Guide to Larking, la guía de campo ilustrada sobre el tema que ha escrito la autora.

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