Por @Wicho — 13 de Julio de 2021

Un 787 con el mamparo frontal a la vista – Boeing
Un 787 con el mamparo frontal a la vista – Boeing

Parece el cuento de no acabar pero Boeing ha encontrado un nuevo problema de ensamblado en el 787. En esta ocasión se trata de la unión del mamparo frontal de presión al resto del fuselaje. Es una pieza que va montada por delante del panel de instrumentos de la tripulación y que, por decirlo así, hace de tapón delantero del fuselaje para que pueda mantener la presión de aire en su interior.

El asunto, al parecer, está en que los de algunos ejemplares han sido montados fuera de especificación, dejando huecos demasiado grandes. Aunque los huecos son de milésimas de milímetro. Pero aunque tanto Boeing como la Autoridad Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) insisten en que no comprometen la seguridad de los aviones pero que en cualquier caso hay que corregir esos fallos. Afecta tanto a aviones aún sin entregar como a aviones ya en servicio; Boeing y la FAA están estudiando si hay que hacer algún tipo de reparación en los aviones que ya están volando.

El nuevo problema se une a otros tres problemas más que afectan al ensamblado del 787: hasta tres problemas distintos que afectaban a la producción del 787: uno que afectaba al encaje de unas secciones del fuselaje con otras; otro con el ensamblado del timón de dirección; y uno más que afectaba al timón de profundidad.

Esos tres problemas obligaron a Boeing a detener las entregas de 787 de octubre de 2020 a marzo de 2021. Pero en mayo la FAA les obligó a pararlas de nuevo porque no tenía claro del todo que las correcciones se estuvieran llevando a cabo y midiendo de forma adecuada.

Así que el nuevo problema con la mampara frontal junto con los problemas anteriormente detectados impedirá a Boeing entregar este año los aproximadamente 100 ejemplares que tiene ya montados pero que aún no ha puesto en manos de las aerolíneas; dicen que quizás podrán entregar la mitad o así en lugar de todos como habían anunciado en su momento.

De nuevo malas noticias para Boeing, que además del fiasco del 737 MAX, del que está empezando a salir, tiene también problemas con el avión nodriza KC-46 Pegasus, con la cápsula espacial tripulada Starliner, y con el cohete SLS que está desarrollando para el programa Artemisa de la NASA.

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