Por @Alvy — 1 de Febrero de 2026

He aquí un par de podcasts sumamente amenos para las frías y lluviosas noches de invierno. Se trata de una producción en dos partes de Darknet Diaries, de algo más de una hora cada una, acerca del origen del hacking moderno y su cultura. Es una producción de Jack Rhysider, cuyo podcast es muy profuso, y me recordó a algunos viejos libros sobre el tema que leí hace décadas y que hemos reseñado por aquí; las referencias están en los enlaces. [Está disponible en Apple Podcasts, Spotify y YouTube.]

Lo único que queda fuera es el hacking primigenio del M.I.T., que comenzó en un club de modelos de trenes. Comienza cuando se popularizaron los módems, los ordenadores familiares/personales y se pudo navegar por BBSs. En los 70 pero especialmente en los 80, comenzó a desarrollarse la cultura del phreaking y el hacking «moderno», centrado como suele ser habitual en Estados Unidos.

Orígenes del phreaking y el hacking

El primer episodio traza el origen cultural y técnico del hacking y el phreaking entre los años 70 y 80. Comienza con la popularización de la Blue box, que fue el primer artilugio para «llamar gratis por teléfono» después del silbato a 2.600 Hz. Entre otros, Wozniak y Jobs (sí, los de Apple), vendían Blue Boxes; de hecho fue su primer negocio conjunto. En aquella época se publicó un famoso reportaje en Esquire: Secrets of the Little Blue Box [PDF] que prendió la mecha entre los jóvenes curiosos de la época.

También se habla de la contracultura de las primeras BBS y de la ética hacker que tiene como principios la curiosidad, el acceso al conocimiento y el rechazo del lucro: «no romper nada» era una de las primeras reglas, de hecho.

Se describe cómo la muchachada de la época exploraba las redes telefónicas y los sistemas informáticos cuando el concepto «seguridad informática» estaba por inventar y a la red de AT&T se podía entrar casi sin contraseña. Las herramientas de aquellos phreakers: manuales encontrados rebuscando en las basuras (dumpster diving), revistas como Phrack, (que se sigue editando tras haberse exagerado su muerte) y una visión medio punk, medio antisistema, medio bladerunneriana del mundo.

En paralelo, va explicando cómo reaccionaban las empresas y las autoridades: con redadas, leyes vagas y peligrosamente amplias como la CFAA y alimentando el miedo con casos mediáticos y películas como Juegos de Guerra. Todo un ejemplo de actividad de exploración (bastante marginal), convertida en una supuesta amenaza nacional.

Grupos, leyes, persecución y réplica

El segundo episodio continúa el relato centrándose en el auge y caída de grupos hacker como Masters of Deception y Legion of Doom, así como algunas figuras clave como Mark Abene («Phiber Optik»), Eric Bloodaxe o The Mentor.

Eran adolescentes con conocimientos excepcionales que llegaron a controlar partes críticas de redes telefónicas y de datos, siempre más por el desafío intelectual que por el beneficio económico, y cómo el gran apagón de AT&T en 1990, causado en realidad por un error interno de software, desencadenó una respuesta policial desproporcionada.

Esa última época (hasta que llegó la «nueva generación») fue un cúmulo de arrestos, procesos penales y condenas que marcaron el final de una etapa, al tiempo que surgía la Electronic Frontier Foundation de la mano de John Perry Barlow y otros pioneros, como reacción a los abusos legales.

Lo dicho: un par de episodios largos, interesantes y narrados casi como si fueran una novela en audiolibro (en un inglés rápido pero fácil de entender, añado) que puede servir a los más viejos del lugar para recordar aquellos tiempos o para descubrirlos a quienes no estaban conectados en aquella época.

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