En la noche del próximo sábado 25 al domingo 26 de octubre hay que retrasar los relojes. A las 3:00 volverán a ser las 2:00. Un cambio en el que ganamos una hora para dormir pero perdemos la ilusión porque vuelven las tinieblas. Y es que en el llamado cambio al horario de invierno se hace de noche antes, y el anochecer, que estaba empezando a las 19:30 (según zonas), pasará a ser a las 18:30 (!) Para compensar un poco, también amanece antes.
El Gobierno español ya ha planteado en Bruselas eliminar los cambios de hora por considerarlos inútiles y perjudiciales. Dicen, como les han repetido los expertos y científicos, que es una «práctica obsoleta» que ya no produce ahorro energético y que además tiene efectos negativos sobre la salud y los ritmos biológicos.
Lo curioso es que esta iniciativa ya se votó hace seis años a nivel europeo: en 2018 una consulta pública reunió 4,6 millones de participantes, de los cuales el 84% de los europeos apoyaron eliminar los cambios. Luego en 2019 el Parlamento Europeo respaldó la medida con un 63% de los votos… Pero su aplicación quedó bloqueada por la falta de acuerdo entre los Estados miembros. (Uno se pregunta para qué sirven entonces las votaciones y mayorías).
Le damos al Parlamento Europeo el premio a la procrastinación y a ver si para algún año de estos puede ser y nos quedamos viviendo para siempre en el horario de verano.
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